Richard Salgado
Poeta recién llegado
Mi diosa coronada.
tu has dejado grabada como cual marca en mi piel,
la fragancia inconfundible de criatura divina.
Ayer volví a dormir contigo;
Pero ahora mi cuerpo y mis sentidos te extrañan.
pido perdón a dios y a ti misma por tan atrevido egoísmo;
pero te quiero mía y no de ningún otro ser;
ni de amigos, ni de familia ni de hijos,
ni de padres, ni de hermanos, ni del mundo mismo;
por que te extraño dulce ángel mío,
y volver a sentir esto jamás quiero volver a saber.
Perdona mi atrevido egoísmo, pero la vida sin ti pierde total brillo,
y ni mi cuerpo ni mi alma lo pueden resistir.
Como deseo la beldad de tu cuerpo
Como deseo el ígneo puro de tus bellos labios
Como deseo tenerte por siempre y no sentir el frío lecho
que entre sabanas te esperan como cual sediento al agua
espera por saciar su sed.
tu has dejado grabada como cual marca en mi piel,
la fragancia inconfundible de criatura divina.
Ayer volví a dormir contigo;
Pero ahora mi cuerpo y mis sentidos te extrañan.
pido perdón a dios y a ti misma por tan atrevido egoísmo;
pero te quiero mía y no de ningún otro ser;
ni de amigos, ni de familia ni de hijos,
ni de padres, ni de hermanos, ni del mundo mismo;
por que te extraño dulce ángel mío,
y volver a sentir esto jamás quiero volver a saber.
Perdona mi atrevido egoísmo, pero la vida sin ti pierde total brillo,
y ni mi cuerpo ni mi alma lo pueden resistir.
Como deseo la beldad de tu cuerpo
Como deseo el ígneo puro de tus bellos labios
Como deseo tenerte por siempre y no sentir el frío lecho
que entre sabanas te esperan como cual sediento al agua
espera por saciar su sed.
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