Jacobino
Poeta recién llegado
Se quebró mi voz cuando debí proclamarme
y guardé silencio en tu sombra,
mis ojos entristecidos observaron el futuro
y en él nuestra relación no existía.
Callé mis sentimientos
cual si los mordiera en el corazón:
enfermaron presos, en celdas de dudas
mientras el tiempo pasaba,
el tren de nuestro verano,
el calor de nuestras manos, las voces,
pasaron. Se alejaron hasta no ver nada de ello,
como un tren...
Y ahora mi amor yace enfermo,
lo tengo por ahí, sólo sirve para hacerme daño.
El fruto de la cobardía siempre es amargo,
te condena a estar mirando solo al pasado.
y guardé silencio en tu sombra,
mis ojos entristecidos observaron el futuro
y en él nuestra relación no existía.
Callé mis sentimientos
cual si los mordiera en el corazón:
enfermaron presos, en celdas de dudas
mientras el tiempo pasaba,
el tren de nuestro verano,
el calor de nuestras manos, las voces,
pasaron. Se alejaron hasta no ver nada de ello,
como un tren...
Y ahora mi amor yace enfermo,
lo tengo por ahí, sólo sirve para hacerme daño.
El fruto de la cobardía siempre es amargo,
te condena a estar mirando solo al pasado.
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