chc
Christian
Yo no sé a ciencia cierta
si te amo correctamente.
Tampoco sé si la ciencia
sea lo correcto
o sea cierta.
A veces tu desmesura
a la hora de enamorarme
hace pequeño el desarme
que intento al mirarte,
y nuestro frío es una excusa,
una nube que no llueve.
Te sigo en tus laberintos,
en tus botones desabrochados,
en el tiempo libre de tu ausencia
y en la lucha contra el tiempo.
No te busco por pereza
de quedarme sin espera,
sino porque acuso
delirios de tenerte,
y yo sé que es una ciencia,
a veces, encontrarte,
pero se también que es cierto,
que estudiarte es siempre fácil.
Y que vos me esperes,
mientras leo tus apuntes,
me convierte en experto
de la magia de entrelíneas,
me asesoran tus pensamientos,
me atesora tu recuerdo,
me piensan los tesoros
de tus manos en paloma,
y soy un científico loco
que juega con tu alquimia,
me convierto en adivinanza
con la respuesta refunfuñando
en la obviedad de mi frente.
Y si acaso escribo un verso
que resuma tanta ciencia,
es porque tu playa
esta plagada de sombrillas,
y porque el sol es una luna
que desviste mi tiniebla.
Y si a veces me confundo
y la razón me pega fuerte,
a ciencia cierta reconozco
que no te amo correctamente.
Pero no te asustes,
no te encriptes,
no te guardes tras la nube que no llueve,
caéme encima
como un piano,
como el celo,
como un deseo irrefrenable.
Sé una espada,
un invierno,
una multitud en avalancha.
Que mi amor a veces miente,
por miedo,
a tenerte tanto.
si te amo correctamente.
Tampoco sé si la ciencia
sea lo correcto
o sea cierta.
A veces tu desmesura
a la hora de enamorarme
hace pequeño el desarme
que intento al mirarte,
y nuestro frío es una excusa,
una nube que no llueve.
Te sigo en tus laberintos,
en tus botones desabrochados,
en el tiempo libre de tu ausencia
y en la lucha contra el tiempo.
No te busco por pereza
de quedarme sin espera,
sino porque acuso
delirios de tenerte,
y yo sé que es una ciencia,
a veces, encontrarte,
pero se también que es cierto,
que estudiarte es siempre fácil.
Y que vos me esperes,
mientras leo tus apuntes,
me convierte en experto
de la magia de entrelíneas,
me asesoran tus pensamientos,
me atesora tu recuerdo,
me piensan los tesoros
de tus manos en paloma,
y soy un científico loco
que juega con tu alquimia,
me convierto en adivinanza
con la respuesta refunfuñando
en la obviedad de mi frente.
Y si acaso escribo un verso
que resuma tanta ciencia,
es porque tu playa
esta plagada de sombrillas,
y porque el sol es una luna
que desviste mi tiniebla.
Y si a veces me confundo
y la razón me pega fuerte,
a ciencia cierta reconozco
que no te amo correctamente.
Pero no te asustes,
no te encriptes,
no te guardes tras la nube que no llueve,
caéme encima
como un piano,
como el celo,
como un deseo irrefrenable.
Sé una espada,
un invierno,
una multitud en avalancha.
Que mi amor a veces miente,
por miedo,
a tenerte tanto.