Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llueve en mi océano pacífico.
Después de tanta ausencia,
de tanta soledad mal gastada,
hoy te me acercaste
como queriendo arrancar de mí
un último suspiro de amor.
Mi dulce amor;
me llené de tantos recuerdos,
de tantas promesas besando otoños,
y fue tanta mi fe reservada para ti
que ante tu silencio
siempre vivía hilando amor .
Mi dulce pájaro de abril,
mi ángel de amor, no llores,
porque siempre serás mi mar,
el mar reventando olas en mi pecho.
Y aunque me hará falta tu amor
acariciando mis ojos,
yo debo volar.
¡Ay amor!
Sé que en este dolor
en donde se escapa la ternura de Dios
-somos vulnerables-
y hay también un te quiero de amor,
que se nos escapa a los dos.
-Cosas que jamás podremos olvidar, jamás-
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