Arturo Vicent Civera
Poeta recién llegado
Ojalá pudiese yo besarte la frente,
ojalá pudiera yo acariciarte el pelo,
no es lo que siento cosa de repente,
pues este es todo mi anhelo.
Ni pudiendo quiero olvidarte,
ni queriendo puedo hacerlo,
vivo atrapado en un instante,
muero ahogado en un sueño.
Si me busco, me pierdo,
si me hallo, no me encuentro,
¿cómo mi alma siento,
si, te repito, ya estoy muerto?
No hay muerte sin vida,
ni vida sin muerte,
pero créeme amada mía,
no hay peor cosa que quererte y no tenerte.
Sólo me queda esperar a la muerte,
-si antes no salgo yo a su encuentro-,
pues esa es mi desdichada suerte,
la de vivir estando muerto.
De mis alegrías recordaré tu sonrisa,
de mis penas tu nombre,
de mi vida mi herida,
y de ti quererte.
No es falso lo que te digo,
pues te escribo lo que siento,
y siento lo que te escribo,
Por mi, por ti, porque te quiero.
Arturo Vicent
ojalá pudiera yo acariciarte el pelo,
no es lo que siento cosa de repente,
pues este es todo mi anhelo.
Ni pudiendo quiero olvidarte,
ni queriendo puedo hacerlo,
vivo atrapado en un instante,
muero ahogado en un sueño.
Si me busco, me pierdo,
si me hallo, no me encuentro,
¿cómo mi alma siento,
si, te repito, ya estoy muerto?
No hay muerte sin vida,
ni vida sin muerte,
pero créeme amada mía,
no hay peor cosa que quererte y no tenerte.
Sólo me queda esperar a la muerte,
-si antes no salgo yo a su encuentro-,
pues esa es mi desdichada suerte,
la de vivir estando muerto.
De mis alegrías recordaré tu sonrisa,
de mis penas tu nombre,
de mi vida mi herida,
y de ti quererte.
No es falso lo que te digo,
pues te escribo lo que siento,
y siento lo que te escribo,
Por mi, por ti, porque te quiero.
Arturo Vicent