Maroc
Alberto
Llamé con mimo a tu puerta
y mi corazón callado
se mantuvo bien cerrado
entre la penumbra incierta.
En tu morada desierta
hoy ya convertida en roca,
ayer, mi boca en tu boca
te susurraba un te quiero,
qué triste fue mi sendero
cuando te hiciste la loca.
Sentí hasta celos del viento
en mi ciego desvarío
y lancé besos al río
con el aire de mi aliento.
Como vuela un pensamiento
apareciste en la arena
llena de angustia y de pena,
te vi pálida y cansada
buscando desesperada
mi corazón de azucena.
y mi corazón callado
se mantuvo bien cerrado
entre la penumbra incierta.
En tu morada desierta
hoy ya convertida en roca,
ayer, mi boca en tu boca
te susurraba un te quiero,
qué triste fue mi sendero
cuando te hiciste la loca.
Sentí hasta celos del viento
en mi ciego desvarío
y lancé besos al río
con el aire de mi aliento.
Como vuela un pensamiento
apareciste en la arena
llena de angustia y de pena,
te vi pálida y cansada
buscando desesperada
mi corazón de azucena.
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