Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy he paseado por la alameda junto al río
hubiera deseado que estuvieras conmigo,
pero no ha sido posible
¿acaso nunca lo sea?
el motivo, está en el aire
soga invisible rodeando nuestros cuellos,
surtido de palabras vacío
que inmovilizan el alma.
Pero yo no me detengo,
no quiero que me vean encerrado en mi celda
conectado a una pantalla
al igual que un enfermo en su camilla
a una máquina de oxígeno;
de alguna manera, tal vez exagerada,
ambos dos se están muriendo,
el que mira a una pantalla sin moverse,
el que no se mueve
conectado a una máquina de oxígeno.
No me gustan las risas enlatadas
ni los abrazos mandados por whatsapp.
Me salgo de este mundo,
no me detengo.
Paseo por la alameda junto al río
y voy como sonámbulo
rodeando con mis manos, mis brazos y mi cuerpo
cada tronco, cada soplo por pequeño
que sea de existencia
para no olvidar que estoy vivo y que mi capacidad de amar
No se evapora.
hubiera deseado que estuvieras conmigo,
pero no ha sido posible
¿acaso nunca lo sea?
el motivo, está en el aire
soga invisible rodeando nuestros cuellos,
surtido de palabras vacío
que inmovilizan el alma.
Pero yo no me detengo,
no quiero que me vean encerrado en mi celda
conectado a una pantalla
al igual que un enfermo en su camilla
a una máquina de oxígeno;
de alguna manera, tal vez exagerada,
ambos dos se están muriendo,
el que mira a una pantalla sin moverse,
el que no se mueve
conectado a una máquina de oxígeno.
No me gustan las risas enlatadas
ni los abrazos mandados por whatsapp.
Me salgo de este mundo,
no me detengo.
Paseo por la alameda junto al río
y voy como sonámbulo
rodeando con mis manos, mis brazos y mi cuerpo
cada tronco, cada soplo por pequeño
que sea de existencia
para no olvidar que estoy vivo y que mi capacidad de amar
No se evapora.