AIBAEZA
Poeta adicto al portal
Mi casa respira en miles de puertas
de añoranza por las llaves escondidas
en los instantes amasados entre tus dedos,
en ventanas que se abren al cielo
y al mar transparente de tu verde risa,
invasora de los rincones que pueblas.
Constantemente encendidas las luces
que iluminan el camino a su entrada
dejo y especiado el vino presuroso
que te emborrache y turbe tu reposo.
Pintaré de blanco todas las estancias
vacías para que las preñes de azules
atmósferas y caracolas náufragas
en el mar de tus ausencias, vestida
para estrenar contigo el amor de nuevo.
de añoranza por las llaves escondidas
en los instantes amasados entre tus dedos,
en ventanas que se abren al cielo
y al mar transparente de tu verde risa,
invasora de los rincones que pueblas.
Constantemente encendidas las luces
que iluminan el camino a su entrada
dejo y especiado el vino presuroso
que te emborrache y turbe tu reposo.
Pintaré de blanco todas las estancias
vacías para que las preñes de azules
atmósferas y caracolas náufragas
en el mar de tus ausencias, vestida
para estrenar contigo el amor de nuevo.