beto178
Poeta recién llegado
Mi corazón calcinado y mi cuerpo
latente, sufre por ya no ver tus ojos
frente al fuego, observando las llamas
de mi incineración.
Porque tal es mi desgracia,
que la peor nube a mi ventana toca
cada noche cálida en este mar de llanto.
Mis ojos se pierden entre los rayos
que se disipan con lentitud
sobre la alcoba mientras sueño despierto,
pues no consigo pegar los parpados
desde aquella tarde de embriaguez
y tonterías que me llevó a mi ruina total.
Es mi perdición, pienso ahora
y creo cada noche de insomnio,
en las que solo creo imágenes borrosas
diciendo incoherencias, aunque mis ilusiones
sean inherentes en todos aspectos profanos.
Lo nuestro es onírico, pues lo dijiste,
en preludio tu nada quieres saber de mí,
solo creo en la falsedad de las palabras
habladas por la flor de junio que pronto
se fue de mi jardín junto con los claveles,
y los crisantemos más codiciados en la América,
que es donde vivimos atados al mismo
tronco mestizo de raíces entalladas
en un cántaro de concreto tubular.
Más aun mis ramas las despeja un canario
que me habla y me dice cuanto me odias
esta mañana, en continuo suceso de lo mismo…
latente, sufre por ya no ver tus ojos
frente al fuego, observando las llamas
de mi incineración.
Porque tal es mi desgracia,
que la peor nube a mi ventana toca
cada noche cálida en este mar de llanto.
Mis ojos se pierden entre los rayos
que se disipan con lentitud
sobre la alcoba mientras sueño despierto,
pues no consigo pegar los parpados
desde aquella tarde de embriaguez
y tonterías que me llevó a mi ruina total.
Es mi perdición, pienso ahora
y creo cada noche de insomnio,
en las que solo creo imágenes borrosas
diciendo incoherencias, aunque mis ilusiones
sean inherentes en todos aspectos profanos.
Lo nuestro es onírico, pues lo dijiste,
en preludio tu nada quieres saber de mí,
solo creo en la falsedad de las palabras
habladas por la flor de junio que pronto
se fue de mi jardín junto con los claveles,
y los crisantemos más codiciados en la América,
que es donde vivimos atados al mismo
tronco mestizo de raíces entalladas
en un cántaro de concreto tubular.
Más aun mis ramas las despeja un canario
que me habla y me dice cuanto me odias
esta mañana, en continuo suceso de lo mismo…
Última edición:
::