Luis Siguas Paria
Poeta recién llegado
Yo no puedo mirarte pues en tus ojos hay fuego ardiente
que me quema los párpados, las retinas y hasta mi mente;
yo no puedo tocarte porque tu piel es electrizante,
tan sólo con rozarte mi cuerpo tiembla en un instante.
Yo no puedo abrazarte porque después no quiero dejarte
como si a ti mis brazos se sellaran sin poder soltarme;
Yo no puedo besarte, y es que si lo hago estoy perdido,
mi alma ya no alza vuelo, se queda en tierra presa en tu nido.
Y mientras mi corazón me está gritando: ¡Cierra las puertas,
no dejes que el amor encuentre ni una ventana abierta,
que yo no quiero amar y ser feliz por tan sólo un día
para después vivir horas eternas en agonía!.
El astuto amor va susurrándome al oído
una canción tan tierna que entre ilusiones quedo dormido
dejando sin defensas las puertas y todas las ventanas
Y otra pasión o un sentimiento me harán llorar quizás mañana.
que me quema los párpados, las retinas y hasta mi mente;
yo no puedo tocarte porque tu piel es electrizante,
tan sólo con rozarte mi cuerpo tiembla en un instante.
Yo no puedo abrazarte porque después no quiero dejarte
como si a ti mis brazos se sellaran sin poder soltarme;
Yo no puedo besarte, y es que si lo hago estoy perdido,
mi alma ya no alza vuelo, se queda en tierra presa en tu nido.
Y mientras mi corazón me está gritando: ¡Cierra las puertas,
no dejes que el amor encuentre ni una ventana abierta,
que yo no quiero amar y ser feliz por tan sólo un día
para después vivir horas eternas en agonía!.
El astuto amor va susurrándome al oído
una canción tan tierna que entre ilusiones quedo dormido
dejando sin defensas las puertas y todas las ventanas
Y otra pasión o un sentimiento me harán llorar quizás mañana.