Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
MI DAMA
Mi señora que la verso
con letras y el pensamiento,
despego mis labios y dejo
que salga un suspiro.
Y quiero andar al lado
de Don Quijote,
que el me hable de Dulcinea
y yo le comente su nombre.
Acaso se poso la luna
en los pechos de un lago,
sin pedirme permiso,
porque la estaba escribiendo,
en ondas y sin olas,
reposo un labio en el agua,
que el sentimiento cristalino de gota,
se muere en su ombligo.
Andante de los caminos del amor
me he hecho acreedor,
que porfiarle al aire su olor
es una de mis batallas,
al rocío le robo una lágrima
la siembro en medio de un zarzal
y por vos le hace sitio el espino
para que florezca la flor.
No quiero dudarla en los cruces,
no quiero subir montañas por vos,
sólo quiero adorarla con el corazón,
dejar migas de pan en su cuerpo
para no perderme y hacerme valedor,
de la frescura de sus labios.
Y callarle a un ruiseñor su canto
que mi silbido sea más alto,
hacerle sonido de amor
con esa canción
que para su merced compuso,
este humilde trovador.
Y decirla que me muero por vos.
Y decirla que por vos vivo.
Y decirla que estoy perdido.
Y decirla que la extraño.
Y decirla que la necesito.
Y decirla, sin decir nada...
ve como escuchara la palabra
que la dice La Amo
Juan José Marin.
Mi señora que la verso
con letras y el pensamiento,
despego mis labios y dejo
que salga un suspiro.
Y quiero andar al lado
de Don Quijote,
que el me hable de Dulcinea
y yo le comente su nombre.
Acaso se poso la luna
en los pechos de un lago,
sin pedirme permiso,
porque la estaba escribiendo,
en ondas y sin olas,
reposo un labio en el agua,
que el sentimiento cristalino de gota,
se muere en su ombligo.
Andante de los caminos del amor
me he hecho acreedor,
que porfiarle al aire su olor
es una de mis batallas,
al rocío le robo una lágrima
la siembro en medio de un zarzal
y por vos le hace sitio el espino
para que florezca la flor.
No quiero dudarla en los cruces,
no quiero subir montañas por vos,
sólo quiero adorarla con el corazón,
dejar migas de pan en su cuerpo
para no perderme y hacerme valedor,
de la frescura de sus labios.
Y callarle a un ruiseñor su canto
que mi silbido sea más alto,
hacerle sonido de amor
con esa canción
que para su merced compuso,
este humilde trovador.
Y decirla que me muero por vos.
Y decirla que por vos vivo.
Y decirla que estoy perdido.
Y decirla que la extraño.
Y decirla que la necesito.
Y decirla, sin decir nada...
ve como escuchara la palabra
que la dice La Amo
Juan José Marin.
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