Cuando me animé a escribir,
mi alma volvió a vivir.
Cuando mis dedos se movieron,
latidos se pudieron oír,
tanto ruido hicieron,
que ya no puedo morir.
Mi mente llego a crear un altar,
y mis sentimientos se pusieron a danzar,
pero cuando un verso, dictó el final,
todos se negaron a terminar,
por eso, hoy escribo de nuevo,
y por suerte junto a mí,
proclaman un canto de anhelo,
que se escucha allí,
donde las comas dictan la pausa,
donde el punto... repica con causa.
mi alma volvió a vivir.
Cuando mis dedos se movieron,
latidos se pudieron oír,
tanto ruido hicieron,
que ya no puedo morir.
Mi mente llego a crear un altar,
y mis sentimientos se pusieron a danzar,
pero cuando un verso, dictó el final,
todos se negaron a terminar,
por eso, hoy escribo de nuevo,
y por suerte junto a mí,
proclaman un canto de anhelo,
que se escucha allí,
donde las comas dictan la pausa,
donde el punto... repica con causa.