Cesia solan
Poeta recién llegado
Mis ojos mojados en llanto al creer que había regresado mi trozo del alma, entre tristes suelos se abedul mi cuerpo juro que no volvería a verlo y los sollozos de los animales perturbados al desvanecerme a plena luz de luna.
El roció dejo causo más dolor, mis lagrimas mancharon la blanca seda de mi vestido, el cuchillo posado en mis manos era el final para este miserable dolor.
La noche se hizo profunda y la luna se ocultó detrás de las nubes, el té se enfrió, el viento golpeo las ventanas y la sangre escurrió.
El destino fue cruel ante los ojos de los humanos, es miserable de llorar por un hombre que nunca iba a regresar, quien simplemente destrozo y huyo, él no podría ser llamado hombre.
La noche abrazo mi cuerpo helado, mis ojos se apagaron, mi cuerpo murió esa noche, la penumbra inundó el lugar, el silencio invadió y así se acabó mi destino
El roció dejo causo más dolor, mis lagrimas mancharon la blanca seda de mi vestido, el cuchillo posado en mis manos era el final para este miserable dolor.
La noche se hizo profunda y la luna se ocultó detrás de las nubes, el té se enfrió, el viento golpeo las ventanas y la sangre escurrió.
El destino fue cruel ante los ojos de los humanos, es miserable de llorar por un hombre que nunca iba a regresar, quien simplemente destrozo y huyo, él no podría ser llamado hombre.
La noche abrazo mi cuerpo helado, mis ojos se apagaron, mi cuerpo murió esa noche, la penumbra inundó el lugar, el silencio invadió y así se acabó mi destino