Ronesway
Poeta recién llegado
Mi enseñanza
¡Oid a aquella gente ruin, vasta, fea,
y al fin, rodeada de bosques,
inatravezables,
rodeados a su vez de desiertos,
que la cálida lógica,
no alcanza.
¡Mirad sus cantos, en el aire,
purpuros y secos, llenos de,
malestar,
heridos pero tapados
con la arena de su suelo,
calizo,
faltos de congruencia,
y de respeto a los demás.
Siente sus ecos en tu ser,
pero no temas, pues en ti,
yace su fe.
No creas, no hace falta,
que las palabras vastan,
pero, al menos tú,
solo tú,
ten fe.
Escucha los ecos de los pájaros,
dinamitando murallas
humanas,
aprende de la vida,
y de la muerte,
y luego enseña,
al menos tú.
No mutes, no cambies,
escucha mis versos,
contados por mi,
escucha a los griegos,
a la conversacion con Critón,
ya que eres,
para mi,
mi amigo,
desde siempre.
¡Oid a aquella gente ruin, vasta, fea,
y al fin, rodeada de bosques,
inatravezables,
rodeados a su vez de desiertos,
que la cálida lógica,
no alcanza.
¡Mirad sus cantos, en el aire,
purpuros y secos, llenos de,
malestar,
heridos pero tapados
con la arena de su suelo,
calizo,
faltos de congruencia,
y de respeto a los demás.
Siente sus ecos en tu ser,
pero no temas, pues en ti,
yace su fe.
No creas, no hace falta,
que las palabras vastan,
pero, al menos tú,
solo tú,
ten fe.
Escucha los ecos de los pájaros,
dinamitando murallas
humanas,
aprende de la vida,
y de la muerte,
y luego enseña,
al menos tú.
No mutes, no cambies,
escucha mis versos,
contados por mi,
escucha a los griegos,
a la conversacion con Critón,
ya que eres,
para mi,
mi amigo,
desde siempre.