Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi corazón continua desgarrado,
como cuando la muerte ha hecho su trabajo,
muerte desarraiga esta pena que consume mi espíritu,
llévatela lejos, donde no pueda mirarla,
mis brazos ya no se abren
buscando el abrazo perdido,
mis manos se encuentran gélidas
buscando el abrigo dormido,
mi mirada es taciturna
buscando la respuesta negada.
¡¡Hasta cuando!!,
continuaré escupiendo mi olvido,
si éste porfiado se empecina en volver a mi mente,
¿por qué esta pena?..., ¡¡tán triste!!....,
Dios sabe que he tratado de sacarla,
pero cada vez es más infinita,
mis dientes se muestran en gesto cómico,
pero mi lengua se estrangula junto a mi garganta,
mis lágrimas han decidido asomarse,
pero hacia mi espíritu,
que necesita desahogarse,
para no quedar perenne en su estado,
si ya no musita cariñosas palabras,
sino son alaridos fatigados que exhala su boca.
Necesito fundirme con mi humo,
para no tener ataduras de cuerpo
y poder liviano moverme por el aire,
acariciar la brisa y con ella rozar mi espalda,
para que no este tan dolida de caminar,
se que mi canto se ha tornado fútil
e ingenuo sería si pretendo acallar las voces
de esta pena maldita,
sólo intento atenuar el grito que corroe mis sienes,
sólo espero que pronto ya no estén..............
como cuando la muerte ha hecho su trabajo,
muerte desarraiga esta pena que consume mi espíritu,
llévatela lejos, donde no pueda mirarla,
mis brazos ya no se abren
buscando el abrazo perdido,
mis manos se encuentran gélidas
buscando el abrigo dormido,
mi mirada es taciturna
buscando la respuesta negada.
¡¡Hasta cuando!!,
continuaré escupiendo mi olvido,
si éste porfiado se empecina en volver a mi mente,
¿por qué esta pena?..., ¡¡tán triste!!....,
Dios sabe que he tratado de sacarla,
pero cada vez es más infinita,
mis dientes se muestran en gesto cómico,
pero mi lengua se estrangula junto a mi garganta,
mis lágrimas han decidido asomarse,
pero hacia mi espíritu,
que necesita desahogarse,
para no quedar perenne en su estado,
si ya no musita cariñosas palabras,
sino son alaridos fatigados que exhala su boca.
Necesito fundirme con mi humo,
para no tener ataduras de cuerpo
y poder liviano moverme por el aire,
acariciar la brisa y con ella rozar mi espalda,
para que no este tan dolida de caminar,
se que mi canto se ha tornado fútil
e ingenuo sería si pretendo acallar las voces
de esta pena maldita,
sólo intento atenuar el grito que corroe mis sienes,
sólo espero que pronto ya no estén..............