palomasolitaria
Exp..
MI HISTORIA
Te conocí un día de verano y cambiaste mi vida,
Junto a ti aprendí a ser mujer y madre,
Compartimos la ilusión de una vida junta,
Te entregue mis sueños y te jure lealtad.
Que poco duro todo, de pronto fuiste otro,
Envuelto en un mundo paralelo seguiste viviendo,
Yo estaba a tu lado, pero no me veías, era invisible a tus ojos.
A principio fue abandono y soledad
Tus palabras cada vez eran más fuertes y se clavaban en mí,
Luego conocí la fuerza de tus manos, que no usaste para acariciar,
Si no para golpear y amenazar.
La pena y el dolor marcaron mis días,
La vergüenza y el temor me aislaron, me alejaron de familia y amigos,
La culpa me inmovilizo.
Pasaban los años y yo esperaba que todo cambiara y
Que ese infierno al fin terminara,
El miedo y la rabia se apoderaron de mi espíritu,
La desesperanza fue mi compañera llenándome de angustia y pena
Durante años viví anulada
Sentí la presión y el cuestionamiento de todos
Debido a lo que pasaba.
Cuando el alma esta herida el cuerpo deja de ser fuerte
Y la solución no es cuestión de suerte,
Pero el destino que es sabio
Me mostró otros caminos
Y en ellos encontré a otros seres
Hombres y mujeres, con historias semejantes
Sobrevivientes de este mal llamado violencia,
De ellos descubrí que se puede lograr.
Que cuando el corazón sangra lo mejor es hablar
Y comencé a descubrirme
La fuerza y el valor estaban dentro de mí
Las ganas de cambiar mi destino
El derecho al respeto y al amor
Hoy puedo decir que lo he logrado
Mis heridas han cerrado
Tan solo el recuerdo de lo vivido
Me impulsa a seguir luchando
Para que otras, así como yo
Descubran esto otro camino
TESTIMONJO DE ISABEL
Te conocí un día de verano y cambiaste mi vida,
Junto a ti aprendí a ser mujer y madre,
Compartimos la ilusión de una vida junta,
Te entregue mis sueños y te jure lealtad.
Que poco duro todo, de pronto fuiste otro,
Envuelto en un mundo paralelo seguiste viviendo,
Yo estaba a tu lado, pero no me veías, era invisible a tus ojos.
A principio fue abandono y soledad
Tus palabras cada vez eran más fuertes y se clavaban en mí,
Luego conocí la fuerza de tus manos, que no usaste para acariciar,
Si no para golpear y amenazar.
La pena y el dolor marcaron mis días,
La vergüenza y el temor me aislaron, me alejaron de familia y amigos,
La culpa me inmovilizo.
Pasaban los años y yo esperaba que todo cambiara y
Que ese infierno al fin terminara,
El miedo y la rabia se apoderaron de mi espíritu,
La desesperanza fue mi compañera llenándome de angustia y pena
Durante años viví anulada
Sentí la presión y el cuestionamiento de todos
Debido a lo que pasaba.
Cuando el alma esta herida el cuerpo deja de ser fuerte
Y la solución no es cuestión de suerte,
Pero el destino que es sabio
Me mostró otros caminos
Y en ellos encontré a otros seres
Hombres y mujeres, con historias semejantes
Sobrevivientes de este mal llamado violencia,
De ellos descubrí que se puede lograr.
Que cuando el corazón sangra lo mejor es hablar
Y comencé a descubrirme
La fuerza y el valor estaban dentro de mí
Las ganas de cambiar mi destino
El derecho al respeto y al amor
Hoy puedo decir que lo he logrado
Mis heridas han cerrado
Tan solo el recuerdo de lo vivido
Me impulsa a seguir luchando
Para que otras, así como yo
Descubran esto otro camino
TESTIMONJO DE ISABEL
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