Mi imbecilidad

Nano Guzman

Poeta recién llegado
Que imbécil
entonces no pude entender tu hambre,
tu sed y tu necesidad de vestirte
comer y beber del amor que nos unía.
Que nos hacía la perfecta llama
consumiendo el mismo mundo, la cama
que nos escupía y el sol nos golpeaba
devolviéndonos al rescoldo, todavía
encendido para volver a incendiar
la maravilla de nuestra adolescencia. Callar…
No puedo más
quiero hablar
que imbécil
Fui al huir…

Hoy el carro
que lleva la vida, me aplastó con su rueda
dejándome debajo, enterrado, en la huella
que dejó tu amor en mi alma, creí perdida
tu mirada, la sensación de tu piel completa…
completamente pegada a la mía. Desnuda,
reclamando por mejorar el momento que pasó.
El batido de mi corazón al bajar de tus pechos
y encontrarme con tus ojos verdes, brillando
más que la luna llena de marzo, que en otoño
no puedo más
quiero parar.
Necesito encontrar
tus labios manjar…

Qué imbécil
no entendería tu búsqueda de amor dentro
del propio amor en tu otra mitad, ahora yo
busco desesperadamente lo que no tuve
por capricho al rubio y no al morocho, anduve
mil caminos sin darme cuenta que al final
solo quería tus ojos verdes al irme a acostar
abrazar tu piel sintiendo el perfume infiel
en tu cuello, la tibieza de tus muslos abrazando
mi cintura, enredándose, adormeciendo
el cansancio y disponiéndote a devorar
mi cuerpo y mi amor, como no volver a buscar.
No puedo más
tengo que encontrar
tus ojos verdes
y antes que

vuelva a caer en mi propia trampa
descubriendo mi imbecilidad basta…
 

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