Anita B.
Poeta recién llegado
Dijiste tanto, gritaste y callaste,
yo distraída, observando tus labios.
Tu, mi incesantemente amante,
llegó el día en que de mi te cansaste,
enumerando en que fallaste
no fuiste capaz de escucharme.
Hoy intento leer tus páginas vacías,
convenciéndome de que está escrito algo.
Intento ver una señal en el cielo infinito,
como si eso fuese a aclarar mi conflicto,
y pierdo la pelea con tu apatía,
te pierdo, pierdo cuanto valgo.
Tú, mi incesantemente amante,
en mi peor momento te tuve a lado,
hoy todo lo dejas olvidado,
te desases de todo como sin nada,
desprendes tu corazón del mío
y por primera vez me fallaste.
yo distraída, observando tus labios.
Tu, mi incesantemente amante,
llegó el día en que de mi te cansaste,
enumerando en que fallaste
no fuiste capaz de escucharme.
Hoy intento leer tus páginas vacías,
convenciéndome de que está escrito algo.
Intento ver una señal en el cielo infinito,
como si eso fuese a aclarar mi conflicto,
y pierdo la pelea con tu apatía,
te pierdo, pierdo cuanto valgo.
Tú, mi incesantemente amante,
en mi peor momento te tuve a lado,
hoy todo lo dejas olvidado,
te desases de todo como sin nada,
desprendes tu corazón del mío
y por primera vez me fallaste.