Puedo escribir de alegrías y de momentos amorosos,
pero esta vez la tristeza asoma en cada frase y pensamiento,
a cada suspiro que entorpece mi habla,
balbuceando melancólicas frases de espera en vano.
pero esta vez la tristeza asoma en cada frase y pensamiento,
a cada suspiro que entorpece mi habla,
balbuceando melancólicas frases de espera en vano.
Yo nací en el mes de julio, cuando llegan los llantos por las mañanas,
cuando se mojan los campos como mejillas llenas de lágrimas,
con las que se ahogan las anheladas y pocas esperanzas.
Hoy quisiera quedarme en silencio,
recordando empapadas travesuras de niño;
ahí era feliz porque no conocía el amor verdugo
el mundo era bello y tan extenso.
Como quisiera volver a tomar de la mano,
a esa niña que despertó algo.
Mechones de cabello castaño
era su mirada también para este niño enamorado.
Quisiera gritarle al mundo que vivo,
pero este no es el momento.
La melancolía por los que se han ido,
y por aquellos que me abandonaron
atragantan las ganas de seguir viviendo,
de seguir esperando la calidez de un abrazo.
Hoy... hoy quisiera matar la tristeza y olvidar el nombre de una doncella,
a ella que vive a lo lejos y hace tanto que no venero.
Fue fuente de inspiración y alegría.
Hoy sólo es una estaca clavada,
muy clavada en la enorme herida.
La luna brillante se está marchando,
y mis pensamientos no permiten que llegue el letargo
es tan desesperante pensar en la dama,
¡¡¡cómo quisiera volver a ser niño para olvidarla!!!
para olvidar que el amor es duro
y se puede morir por él con una estaca.
Yo nací en un mes de julio, y todavía no me acostumbro
al llanto de las nubes, ni de las lágrimas que del corazón salen,
y esto esto es un mal augurio para el día que llega
con la alborada celeste que se asoma y me sorprende.