K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
Arrastrando una sábana negra
recubierta de dolor,
que no acompaña al alma
en su camino que solo va con ella.
Tal cual verdugo alimenta y sacía
el vacío de justicia,
que el destino propaga en el alma.
Certera y fúnebre
la sábana hiriente y desgarradora
que carcome los pasos
que aun las huellas
no fueron participes del orgullo
de un caminar lastimado.
Siendo el vacío colmado
por tercios de vidas ajenas
que yacen en la aurora de la conciencia
y siendo nulo el sentimiento del tiempo
a contra de la decisión ajena
no es nada el paso constando
de el oleaje libidinoso y constante
pasar en el nulo atardecer,
en el nulo fallecer de mis memorias.
Jamás disfrute tanto el dolor
como ahora
que la sábana negra me regala,
Dádiva de la divina muerte,
raspando pieles,
carcomiendo seres en el vano pasar..
recubierta de dolor,
que no acompaña al alma
en su camino que solo va con ella.
Tal cual verdugo alimenta y sacía
el vacío de justicia,
que el destino propaga en el alma.
Certera y fúnebre
la sábana hiriente y desgarradora
que carcome los pasos
que aun las huellas
no fueron participes del orgullo
de un caminar lastimado.
Siendo el vacío colmado
por tercios de vidas ajenas
que yacen en la aurora de la conciencia
y siendo nulo el sentimiento del tiempo
a contra de la decisión ajena
no es nada el paso constando
de el oleaje libidinoso y constante
pasar en el nulo atardecer,
en el nulo fallecer de mis memorias.
Jamás disfrute tanto el dolor
como ahora
que la sábana negra me regala,
Dádiva de la divina muerte,
raspando pieles,
carcomiendo seres en el vano pasar..