Mi Mar de los Sargazos

Ni soy marino ni marinero,

pero ando contracorriente
en un mar embravecido,
por pensamientos y sentimientos
mezclados con saladas lágrimas,
que de oriente a poniente
desembocan en mi Mar de los Sargazos.


Por aguas turbias de mi alma navego
todo son escollos,
desvaríos mentales
producidos por melancólicos recuerdos,
una lucha de Titanes
entre mi yo consciente
y el analfabeto y pagano inconsciente.


Buscando en plenitud
el Dorado de mi juventud,
nostalgias reprimidas
por Sirenas con ambrosía,
todo era oro reluciente,
mi vida llena,
vital,
amante de la adversidad,
todo era poco para mi,
era el patrón de mi mar interno
y toda su inmensidad.


Pasaron años felices
hasta que un soplo racheado,
hizo naufragar mi barco
dando al traste con el timón
de mi cerebro,
encallando en un desierto salado
sin vida,
solo agua amarga,
solo agua salada,
nada ni nadie en el horizonte,
ningún pensamiento ni sentimiento,
una total apatía
en torbellino descenso
a mis miedos internos.


Había escorado..


en mi Mar de los Sargazos.



Sentimientos como las aguas del mar y bellas imágenes describiendo el alma del poeta. inspirador y melancólico.Un placer navegar por ese mar de los Sargazos.
 
Un mar de recuerdos...un mar de lagrimas...encallado en tu propio puerto.
Bello poema Sergio, estrellas para que se eleven las anclas.
Abrazos
Nejinska
 
Ni soy marino ni marinero,

pero ando contracorriente
en un mar embravecido,
por pensamientos y sentimientos
mezclados con saladas lágrimas,
que de oriente a poniente
desembocan en mi Mar de los Sargazos.


Por aguas turbias de mi alma navego
todo son escollos,
desvaríos mentales
producidos por melancólicos recuerdos,
una lucha de Titanes
entre mi yo consciente
y el analfabeto y pagano inconsciente.


Buscando en plenitud
el Dorado de mi juventud,
nostalgias reprimidas
por Sirenas con ambrosía,
todo era oro reluciente,
mi vida llena,
vital,
amante de la adversidad,
todo era poco para mi,
era el patrón de mi mar interno
y toda su inmensidad.


Pasaron años felices
hasta que un soplo racheado,
hizo naufragar mi barco
dando al traste con el timón
de mi cerebro,
encallando en un desierto salado
sin vida,
solo agua amarga,
solo agua salada,
nada ni nadie en el horizonte,
ningún pensamiento ni sentimiento,
una total apatía
en torbellino descenso
a mis miedos internos.


Había escorado..


en mi Mar de los Sargazos.


hermosos versos para reflexionar grato pasar!
 
Sergio, la melancolía se apropia de tus versos, pero, ignorante ella, no tiene idea que con su presencia los hace divinos.
Es buenísimo tu poema
Es un deleite para los sentidos, para el alma que te lee que también sabe
de encallar, en lugares no deseados, y sin quererlo.
Saludos, amigo
Tus estrellas



Gracias Margarita por tus valiosos comentarios
Un abrazo vía Chile
 

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