Javier Lorenzo
Poeta recién llegado
Aquí al costado de tu cama
sintiendo el lento respirar de tu piel,
te sé luchando por la vida que se te escapa
arrinconada entre el sueño y la eternidad,
pálida tu mirada que ya no brilla
apagada por esos párpados cerrados
cuan telones que determinan el inminente
final de esta función,
negras sombras se tejen lentamente
sobre lo que era el destino
el futuro
alguna vez,
ahora sos ese cuerpo resignado
sobre el frío esmalte de esa cama,
preparando la inesquivable partida.
Cuando de pronto late tu mirada,
tus labios se abren
y creo distinguir una sonrisa
entre el esfuerzo que hacés
por hablar.
SIn perder tiempo te pego
tres o cuatro martillazos,
desaparecé de una buena vez
así puedo casarme con Juanita.
sintiendo el lento respirar de tu piel,
te sé luchando por la vida que se te escapa
arrinconada entre el sueño y la eternidad,
pálida tu mirada que ya no brilla
apagada por esos párpados cerrados
cuan telones que determinan el inminente
final de esta función,
negras sombras se tejen lentamente
sobre lo que era el destino
el futuro
alguna vez,
ahora sos ese cuerpo resignado
sobre el frío esmalte de esa cama,
preparando la inesquivable partida.
Cuando de pronto late tu mirada,
tus labios se abren
y creo distinguir una sonrisa
entre el esfuerzo que hacés
por hablar.
SIn perder tiempo te pego
tres o cuatro martillazos,
desaparecé de una buena vez
así puedo casarme con Juanita.