Mi mulata es joven y apasionada,
de trato sencillo y sonrisa fácil;
tan solo se enfada si voy de mártir;
me disculpo y ella es quien siempre gana.
Me gusta su tanga en la playa y casi
parece hurtarle la brisa su aroma.
Le escribo cartas de amor, como ahora,
alegres o tristes, con tinta o lápiz...
Su acento es dulce al hablar este idioma,
la escucho y pienso: ¡qué bonita eres!
¡jamás podré alcanzarte, mas no frenes!
Y sigue hablando, ya en serio, ya en broma.
Los días pasan así en Maspalomas,
reuniendo el valor de marcar su número.
Quien piense que no me dio nada, dúdelo,
pues si bien es responsable y discreta,
mi cordura en cierta noche de fiesta
quemó con su aliento caliente y húmedo.
de trato sencillo y sonrisa fácil;
tan solo se enfada si voy de mártir;
me disculpo y ella es quien siempre gana.
Me gusta su tanga en la playa y casi
parece hurtarle la brisa su aroma.
Le escribo cartas de amor, como ahora,
alegres o tristes, con tinta o lápiz...
Su acento es dulce al hablar este idioma,
la escucho y pienso: ¡qué bonita eres!
¡jamás podré alcanzarte, mas no frenes!
Y sigue hablando, ya en serio, ya en broma.
Los días pasan así en Maspalomas,
reuniendo el valor de marcar su número.
Quien piense que no me dio nada, dúdelo,
pues si bien es responsable y discreta,
mi cordura en cierta noche de fiesta
quemó con su aliento caliente y húmedo.
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