adopos
adopos
Mi niña de cerca…
Pero qué miradas de amor te he robado;
pueden ser éstas que he leído en tu piel,
cofre de escondidos versos dormidos a mí,
sueños de mujer; rosas desnudas al placer.
Quien te leyera diría que qué haces oculta.
Asoma como las vírgenes para hablar de ti,
como aquellas de mis procesiones de amor,
que no censuran a mi alma o mis placeres.
Versa con todo lo que tienes, aún conmigo.
Diles qué cantas cuando me miras y te ríes;
que a tu pensar le das tus cabellos lamidos,
cuando sabe que de besos llegaré cargado.
Enseña tus manitas que plasman tu escrito;
las que vi en cuentos de tul y contorsiones,
mientras dormía mi estadía en tus pechos.
Qué mayor halago al persignaste me haces.
Por eso sólo tú te pareces cuando me lees,
a aquella que baja del tren cruzada de amor,
sin saber que lleva los colores de mi patria,
donde viajan por tu ausencia a mis dolores.
adopos
Pero qué miradas de amor te he robado;
pueden ser éstas que he leído en tu piel,
cofre de escondidos versos dormidos a mí,
sueños de mujer; rosas desnudas al placer.
Quien te leyera diría que qué haces oculta.
Asoma como las vírgenes para hablar de ti,
como aquellas de mis procesiones de amor,
que no censuran a mi alma o mis placeres.
Versa con todo lo que tienes, aún conmigo.
Diles qué cantas cuando me miras y te ríes;
que a tu pensar le das tus cabellos lamidos,
cuando sabe que de besos llegaré cargado.
Enseña tus manitas que plasman tu escrito;
las que vi en cuentos de tul y contorsiones,
mientras dormía mi estadía en tus pechos.
Qué mayor halago al persignaste me haces.
Por eso sólo tú te pareces cuando me lees,
a aquella que baja del tren cruzada de amor,
sin saber que lleva los colores de mi patria,
donde viajan por tu ausencia a mis dolores.
adopos
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