angelsinalma
Poeta recién llegado
Busque tantas veces la forma,
las palabras…,
hasta si fuese mejor
de noche, o de día.
Escribir esta carta.
Pero…,
como mi alma no razona, apuro al pulso,
para que fuese hoy.
Jure por los ojos
del cielo,
jamás... volver
a cruzarme en tu vida,
ni siquiera…
en forma de viento.
Por un tiempo,
te borré de mis esporádicas
plegarias sin fe.
Pero…,
la noche,
con esa luna triste que cuelga
del lugar en donde habito,
y un beso de dos desconocidos
en un frío banco de la plaza
de Carmela,
quieren saber de ti.
No puedo asegurarte que soy
otra persona,
pero si que mejoro mi vista,
ya no veo visiones al lado
de quien me acompañe.
Aprendí a callar los egoístas reproches
que brotaban de mi boca,
¡Dios!, muchas veces salpicaron tu camino
de una infernal amargura.
¡No puedo asegurar que soy
otra persona!,
pero si que daría mis sueños
por haberlo sido.
En este instante
esta cayendo una leve lluvia
allá afuera,
pero mis manos
están empapadas por secarme los ojos.
Que difícil resulta aceptar,
hasta en estas líneas,
¡jamás te fuiste de mi
corazón!.
Mi alma no razona,
y grita tu nombre ante cada cuerpo
que quiera interponerle el destino,
muriendo sobre los labios
que lo pronuncien.
Busqué tantas veces la forma,
las palabras. Para escribir
el como y el porque me haces falta,
que hoy,
la encontré,
dentro mío,
y es tan sencillo,
tener la necesidad
de compartir todo,
hasta el inevitable ocaso,
que la vida nos ofrece.
Por eso tuve esta desesperada
necesidad de que lo supieses,
que por fin encontré algo,
bueno o malo,
por fin encontré algo.
En este tiempo me enfrenté
con varios contagios,
tangibles e intangibles,
alquilados muchas veces,
pero el mas bello fue el que me dejaste,
esa devoción hacia el santo de lo imposible,
a quien le elevo mis esporádicas plegarias,
lo acepto,
con un poquito de fe, los diecinueve
de cada mes.
Algunos dijeron que mi mala
visión de debía
por ser un fiel discípulo
de Don Juan de Marco,
y ser infiel las veces que pueda.
(Por esta ves escaparé de la metáfora),
¡se porque me quemaban los celos!.
No todos somos iguales decías,
pero el que es ciego, supone que todos lo son.
¡No puedo asegurar que soy
otra persona!,
pero si que soy un hombre,
supongo que lo penoso fue demostrarlo
cuando ya no estabas.
Ahora no quiero dañar a nadie,
para que nadie me dañe.
Ya no le tomo la mano
al ángel que busque consolarme,
ni uso de refugio mi cama,
cuando la pasión desborda,
por respeto a tu único recuerdo,
y a ese único recuerdo lo llevo dibujado
en mi brazo izquierdo.
Mi alma no razona, lo juro,
se escapó, para estar acariciando
los huequitos que se forman en tus mejillas
mientras lees esto.
Busqué tantas veces la forma,
las palabras,
para demostrarme a mi mismo
que sería fácil afrontar una despedida,
sentida, verdadera,
que no me siento capaz de ponerle
punto final ni siquiera a lo que
escribo.
¡No puedo asegurar que dejare
de pensarte!
¡No puedo asegurar que dejare
de buscarte!
¡No puedo asegurar que se
apagará mi deseo!
No puedo asegurar nada…
no puedo…,
pero si que esta es mi
primera y última carta
que rozara tus manos.
(dedicado a ceci, laurita y pia, que me pidieron que publique esto que para mi gusto no es poesia, carta ni nada, solo es algo que jamas mande para quien estaba escrito)
las palabras…,
hasta si fuese mejor
de noche, o de día.
Escribir esta carta.
Pero…,
como mi alma no razona, apuro al pulso,
para que fuese hoy.
Jure por los ojos
del cielo,
jamás... volver
a cruzarme en tu vida,
ni siquiera…
en forma de viento.
Por un tiempo,
te borré de mis esporádicas
plegarias sin fe.
Pero…,
la noche,
con esa luna triste que cuelga
del lugar en donde habito,
y un beso de dos desconocidos
en un frío banco de la plaza
de Carmela,
quieren saber de ti.
No puedo asegurarte que soy
otra persona,
pero si que mejoro mi vista,
ya no veo visiones al lado
de quien me acompañe.
Aprendí a callar los egoístas reproches
que brotaban de mi boca,
¡Dios!, muchas veces salpicaron tu camino
de una infernal amargura.
¡No puedo asegurar que soy
otra persona!,
pero si que daría mis sueños
por haberlo sido.
En este instante
esta cayendo una leve lluvia
allá afuera,
pero mis manos
están empapadas por secarme los ojos.
Que difícil resulta aceptar,
hasta en estas líneas,
¡jamás te fuiste de mi
corazón!.
Mi alma no razona,
y grita tu nombre ante cada cuerpo
que quiera interponerle el destino,
muriendo sobre los labios
que lo pronuncien.
Busqué tantas veces la forma,
las palabras. Para escribir
el como y el porque me haces falta,
que hoy,
la encontré,
dentro mío,
y es tan sencillo,
tener la necesidad
de compartir todo,
hasta el inevitable ocaso,
que la vida nos ofrece.
Por eso tuve esta desesperada
necesidad de que lo supieses,
que por fin encontré algo,
bueno o malo,
por fin encontré algo.
En este tiempo me enfrenté
con varios contagios,
tangibles e intangibles,
alquilados muchas veces,
pero el mas bello fue el que me dejaste,
esa devoción hacia el santo de lo imposible,
a quien le elevo mis esporádicas plegarias,
lo acepto,
con un poquito de fe, los diecinueve
de cada mes.
Algunos dijeron que mi mala
visión de debía
por ser un fiel discípulo
de Don Juan de Marco,
y ser infiel las veces que pueda.
(Por esta ves escaparé de la metáfora),
¡se porque me quemaban los celos!.
No todos somos iguales decías,
pero el que es ciego, supone que todos lo son.
¡No puedo asegurar que soy
otra persona!,
pero si que soy un hombre,
supongo que lo penoso fue demostrarlo
cuando ya no estabas.
Ahora no quiero dañar a nadie,
para que nadie me dañe.
Ya no le tomo la mano
al ángel que busque consolarme,
ni uso de refugio mi cama,
cuando la pasión desborda,
por respeto a tu único recuerdo,
y a ese único recuerdo lo llevo dibujado
en mi brazo izquierdo.
Mi alma no razona, lo juro,
se escapó, para estar acariciando
los huequitos que se forman en tus mejillas
mientras lees esto.
Busqué tantas veces la forma,
las palabras,
para demostrarme a mi mismo
que sería fácil afrontar una despedida,
sentida, verdadera,
que no me siento capaz de ponerle
punto final ni siquiera a lo que
escribo.
¡No puedo asegurar que dejare
de pensarte!
¡No puedo asegurar que dejare
de buscarte!
¡No puedo asegurar que se
apagará mi deseo!
No puedo asegurar nada…
no puedo…,
pero si que esta es mi
primera y última carta
que rozara tus manos.
(dedicado a ceci, laurita y pia, que me pidieron que publique esto que para mi gusto no es poesia, carta ni nada, solo es algo que jamas mande para quien estaba escrito)
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