Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Sonó de nuevo el piano
acariciando el ambiente,
mientras a la luz de velas
de colores, cantábamos
canciones de amores y nostalgias,
en la noche de aparente fiesta,
saturada de melancolías tapadas
que solo aparecían en sonrisas
que entre extraños que hacíamos familia
de solitarios muy huérfanos
pero con mirada de aparentemente
ser adultos mientras que en el interior
solo somos niños asustados...
acariciando el ambiente,
mientras a la luz de velas
de colores, cantábamos
canciones de amores y nostalgias,
en la noche de aparente fiesta,
saturada de melancolías tapadas
que solo aparecían en sonrisas
que entre extraños que hacíamos familia
de solitarios muy huérfanos
pero con mirada de aparentemente
ser adultos mientras que en el interior
solo somos niños asustados...
Y sonó de nuevo el piano,
desgarrando las alegres canciones
saludando a los aplausos
que nuestras gargantas merecíamos
y el vidrio de nuestra pupila
reflejaba en la emoción del llanto.
desgarrando las alegres canciones
saludando a los aplausos
que nuestras gargantas merecíamos
y el vidrio de nuestra pupila
reflejaba en la emoción del llanto.
Sonaba el piano
cuando al irme,
me dieron sin esperarlo
un abrazo,
mi querido pianista siempre
quiere que sea la noche eterna,
que me quede.
cuando al irme,
me dieron sin esperarlo
un abrazo,
mi querido pianista siempre
quiere que sea la noche eterna,
que me quede.
Rosario de Cuenca Esteban
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