Pasando el segundo día de los peores días de mi vida, siento mi cuerpo desvaneciéndose, pidiendo a gritos tan solo un poco más, un odio inexplicable y una enorme desesperación se apodera de mis emociones, se apodera de mi voluntad. He perdido la cuenta de mis latidos así como he perdido la cuenta de los cigarrillos que he fumado. Cabellos abundan en mis manos, siento nauseas y me pregunto cuanto mas una persona puede sudar, mis labios sangran tras mordidas inconscientes, destruyo todo a mi alrededor pidiendo que cumplan mis plegarias y nada que responden. Nunca pensé que llegaría a esto, nunca pensé que sería derrotado, claramente nunca pensé del todo.
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