Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Comparto la autoría de este poema con mi amigo y colega de letras Kendall Pérez.
Una rosa negra traigo en mi pecho
clavada en medio del recuerdo
que el amor dejo en mí,
como un recuerdo de lo que pasa
cuando se entrega el alma sin medir,
como una muestra del dolor
que llevo cargando dentro de mí.
La alquilo al mejor postor
que la inunde con besos,
y no se sienta como yo....
del amor solo un jugador.
Que le cambie el color,
que la haga sentir,
que reviva el amor que ha muerto en mí,
la fatiga me acompaña
y quiere sentarme a mi mesa...
pero como tiene cara de traviesa le digo que no.
Porque mi corazón tiene miedo de volver a sufrir
con sus dulces juegos, con un bello sentir,
en el horizonte quiere abrirse paso el buen tiempo
y como yo también lo deseo
le regalo una risa de esas que afloran
cuando hay buen sentir.
Pidiendo al señor que no llueva más
que permita retirar de mi pecho esta rosa fatal,
que la luz inunde de nuevo mi vida
que una mirada traviesa me de esa alegría.
Voy a pintarla de rojo
para que en vez de dolor refleje lujuria
y yo grite aleluya cuando una morena venga hacia mí.
Que me mire con amor, que me bese con locura,
que borre el dolor y toda mi amargura,
que no necesite quitarse la ropa para impresionarme
pero que abra fuerte sus brazos para poder amarme.
Que su mirada refleje que soy especial
que pueda vivir en su corazón y por fin tener paz,
que no sea una ilusión que engañe a mi corazón,
que no juegue con mis sentimientos
y después me tire al olvido.
Una rosa negra traigo en mi pecho
clavada en medio del recuerdo
que el amor dejo en mí,
como un recuerdo de lo que pasa
cuando se entrega el alma sin medir,
como una muestra del dolor
que llevo cargando dentro de mí.
La alquilo al mejor postor
que la inunde con besos,
y no se sienta como yo....
del amor solo un jugador.
Que le cambie el color,
que la haga sentir,
que reviva el amor que ha muerto en mí,
la fatiga me acompaña
y quiere sentarme a mi mesa...
pero como tiene cara de traviesa le digo que no.
Porque mi corazón tiene miedo de volver a sufrir
con sus dulces juegos, con un bello sentir,
en el horizonte quiere abrirse paso el buen tiempo
y como yo también lo deseo
le regalo una risa de esas que afloran
cuando hay buen sentir.
Pidiendo al señor que no llueva más
que permita retirar de mi pecho esta rosa fatal,
que la luz inunde de nuevo mi vida
que una mirada traviesa me de esa alegría.
Voy a pintarla de rojo
para que en vez de dolor refleje lujuria
y yo grite aleluya cuando una morena venga hacia mí.
Que me mire con amor, que me bese con locura,
que borre el dolor y toda mi amargura,
que no necesite quitarse la ropa para impresionarme
pero que abra fuerte sus brazos para poder amarme.
Que su mirada refleje que soy especial
que pueda vivir en su corazón y por fin tener paz,
que no sea una ilusión que engañe a mi corazón,
que no juegue con mis sentimientos
y después me tire al olvido.