Ad Libitum
Poeta recién llegado
Imagina un pangea
y un terremoto partiendo en dos la tierra.
Visualiza ese suelo herido,
la brecha abriéndose
sobre la carne rota
del planeta.
Imagina después una enorme tormenta de arena.
La grieta
sepultada.
Imagina el paso del tiempo,
montañas que se forman,
ríos bravos arrastrando su barro
moldeando su altura una y otra vez,
lluvias inundando el valle,
árboles germinando
y construyendo bosque,
picaflores durmiendo al arrullo de las hojas.
Selvas sobre selvas,
la tierra llena de raíces
entrelazándose las unas con las otras.
El corazón del mundo palpitando
sobre el miedo del bosque.
Y bajo el pasto,
el filo cortante del golpe
enterrado por el olvido marrón
del barro seco.
Un mundo entero que se ancla seguro
sumergiendo el oxígeno de sus raíces vivas
en la tierra sangrante
amanecida
desde el vientre de una infinita
herida
abierta.
y un terremoto partiendo en dos la tierra.
Visualiza ese suelo herido,
la brecha abriéndose
sobre la carne rota
del planeta.
Imagina después una enorme tormenta de arena.
La grieta
sepultada.
Imagina el paso del tiempo,
montañas que se forman,
ríos bravos arrastrando su barro
moldeando su altura una y otra vez,
lluvias inundando el valle,
árboles germinando
y construyendo bosque,
picaflores durmiendo al arrullo de las hojas.
Selvas sobre selvas,
la tierra llena de raíces
entrelazándose las unas con las otras.
El corazón del mundo palpitando
sobre el miedo del bosque.
Y bajo el pasto,
el filo cortante del golpe
enterrado por el olvido marrón
del barro seco.
Un mundo entero que se ancla seguro
sumergiendo el oxígeno de sus raíces vivas
en la tierra sangrante
amanecida
desde el vientre de una infinita
herida
abierta.
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