Mi sexto sentido

Francisco León Román

Poeta recién llegado
Reconocer las distintas identidades de un individuo encierra un arte,
como aquel que tan solo tú desempeñas.
Navegando sobre los mares, luchando contra las tormentas que me asedian.
Pretendiendo ignorar aquella locura que me invade y tan solo tú reconoces y sin embargo no te aleja.
Como lo hiciera cualquier cobarde cuando pretende esquivar los obstáculos de la vida,
encerrándose en un sinnúmero de vicios sin recompensas.
Como aquel llanto de un niño ensimismado que intenta llamar la atención de quien adora y no lo logra.
Pues contigo creo ser capaz de luchar contra mis demonios, mi excentricidad y mis defectos.
Intentar que aquella humildad se transforme en algo tan tangible que aun sin tacto
se exprese con los demás sentidos.
Y entonces ser capaz de mirarte sin centrarme en los ojos, escucharte olvidándome de los fonemas,
recordar aquel sabor sin tener cerca tus labios y envolverme en aquel perfume
que dejas cuando te marchas y cuando no.
Aquella esencia incapaz de marchitarse, pues ha dejado huella.
Y pretende ser el sexto sentido que intuye un ser incapaz de ver el mundo con normalidad.
Aquel sentido que lo aleja de los delirios y banalidades.
Pues eso eres tú para mí, mis cinco sentidos y quizá alguno más.
 
Última edición:
Reconocer las distintas identidades de un individuo encierra un arte,
como aquel que tan solo tú desempeñas.
Navegando sobre los mares, luchando contra las tormentas que me asedian.
Pretendiendo ignorar aquella locura que me invade y tan solo tú reconoces y sin embargo no te aleja.
Como lo hiciera cualquier cobarde cuando pretende esquivar los obstáculos de la vida,
encerrándose en un sinnúmero de vicios sin recompensas.
Como aquel llanto de un niño ensimismado que intenta llamar la atención de quien adora y no lo logra.
Pues contigo creo ser capaz de luchar contra mis demonios, mi excentricidad y mis defectos.
Intentar que aquella humildad se transforme en algo tan tangible que aun sin tacto
se exprese con los demás sentidos.
Y entonces ser capaz de mirarte sin centrarme en los ojos, escucharte olvidándome de los fonemas,
recordar aquel sabor sin tener cerca tus labios y envolverme en aquel perfume
que dejas cuando te marchas y cuando no.
Aquella esencia incapaz de marchitarse, pues ha dejado huella.
Y pretende ser el sexto sentido que intuye un ser incapaz de ver el mundo con normalidad.
Aquel sentido que lo aleja de los delirios y banalidades.
Pues eso eres tú para mí, mis cinco sentidos y quizá alguno más.

Emociones intensas en un poema que esboza etereidad y donde los sentidos
van expresandose en un desgarro pleno de serenidad, un elemento que se
degusta como precipacion sensible. excelente. saludos de luzyabsenta
 

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