aaf
Poeta recién llegado
Entre mi soledad y Yo hay un trato.
Despuès de todo, y de todos,
y ya del otro lado de la mar,
uniremos vigilias hasta el final.
Nos iluminaremos en oros y violetas
con las auroras y en cada puestas de sol.
Y vestiremos, en esas galas del dìa,
con glorias nuevas de luchas viejas.
Descansaremos bajo negros cielos,
punzantes de ciegas estrellas,
perfumados de rocìo y viznagas
por amor a los soles del alba.
Cada mañana nos abocaremos,
sigilosos y con extrema cautela,
a la visiòn de los pulpos rosas,
huidizos, volvièndose musgos o rocas .
Marcaremos pasos en la arena,
para las raras bestias que piensan,
miran y piensan, sin entender
el oleaje nocturno o las mareas.
Y un alba cualquiera, azorados,
zarparemos en anudados maderos
a la aventura del regreso,
a sabiendas del amor que espera.
Despuès de todo, y de todos,
y ya del otro lado de la mar,
uniremos vigilias hasta el final.
Nos iluminaremos en oros y violetas
con las auroras y en cada puestas de sol.
Y vestiremos, en esas galas del dìa,
con glorias nuevas de luchas viejas.
Descansaremos bajo negros cielos,
punzantes de ciegas estrellas,
perfumados de rocìo y viznagas
por amor a los soles del alba.
Cada mañana nos abocaremos,
sigilosos y con extrema cautela,
a la visiòn de los pulpos rosas,
huidizos, volvièndose musgos o rocas .
Marcaremos pasos en la arena,
para las raras bestias que piensan,
miran y piensan, sin entender
el oleaje nocturno o las mareas.
Y un alba cualquiera, azorados,
zarparemos en anudados maderos
a la aventura del regreso,
a sabiendas del amor que espera.