JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la soledad de mi triste camino
donde ya nada existe,
mil plegarias llegan a mi mente,
y es la plegaria del suspiro
de mi Corazón sangrante.
Triste deambulanté, como alma errante,
sin calma, sin sosiego,
con la tristeza a cuestas,
y sin canto.
Este es mi camino,
y veo los arboles tan solos y tan tristes
como lo estoy yo,
desde aquel lluvioso día que partiste,
no dejaste nada para que me consolara,
solo tus pasos, en la alfombra de mi habitación,
que moje con mis lagrimas,
cuando me dijiste adiós.
Ya nada tengo, mucho menos tan siquiera,
el canto de las aves,
mucho menos tan siquiera,
un poco de tu aroma suave,
de aquel cuerpo que ame.
Este es la soledad de mi triste camino
donde tal vez moriré
llamando triste tu nombre
y gritándolo por los cuatro vientos,
porque es mi grito de amor,
por el amor tan dulce
que aun por ti siento,
y que busco entre los arboles,
de mi triste camino,
secos de amor, como yo.
donde ya nada existe,
mil plegarias llegan a mi mente,
y es la plegaria del suspiro
de mi Corazón sangrante.
Triste deambulanté, como alma errante,
sin calma, sin sosiego,
con la tristeza a cuestas,
y sin canto.
Este es mi camino,
y veo los arboles tan solos y tan tristes
como lo estoy yo,
desde aquel lluvioso día que partiste,
no dejaste nada para que me consolara,
solo tus pasos, en la alfombra de mi habitación,
que moje con mis lagrimas,
cuando me dijiste adiós.
Ya nada tengo, mucho menos tan siquiera,
el canto de las aves,
mucho menos tan siquiera,
un poco de tu aroma suave,
de aquel cuerpo que ame.
Este es la soledad de mi triste camino
donde tal vez moriré
llamando triste tu nombre
y gritándolo por los cuatro vientos,
porque es mi grito de amor,
por el amor tan dulce
que aun por ti siento,
y que busco entre los arboles,
de mi triste camino,
secos de amor, como yo.
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