Gamora
Exp..
Era mi superhéroe.
Tenía más poder del controlable,
porque sabía hacerme sonreír.
Os puede parecer muy poca cosa,
pero yo nunca río:
no hay chiste que me agrade,
los humoristas solo me cabrean
y odio las comedias con finales felices.
Aprendí que el secreto de la felicidad
no se buscaba, se vivía en él
y, acurrucados juntos,
cabíamos los dos.
Sus ojos chispeantes acabaron conmigo.
Tenía más poder del controlable,
porque sabía hacerme sonreír.
Os puede parecer muy poca cosa,
pero yo nunca río:
no hay chiste que me agrade,
los humoristas solo me cabrean
y odio las comedias con finales felices.
Aprendí que el secreto de la felicidad
no se buscaba, se vivía en él
y, acurrucados juntos,
cabíamos los dos.
Sus ojos chispeantes acabaron conmigo.