Caminando la noche obscura, golpeado el duro tabique de mi
corazón que me sostiene he sembrado en suelo
fértil. I aprendido los secretos
teresianos que me transportan al amor mas esquisito, envidia de mujer.
Allí, en esa morada, Luzbel no és
el maligno però si rebelde maquiavélico que desvia el camino
Para vencer el mal sin el amor.
Golpeo i Golpeo, abro una brecha
Para que el amor celestial penetre y me inunde y una voz grave y poderosa me exige en voz alta y clara algo
tan simple y hermoso que a sabien das no consigo dar : Te falta el desapego_me dice_ y obtendràs de mi el infinito amor, aquel, cuya explosión ninguna hermosa mujer es capaz de imaginar ni en los sueños mas nobles, eróticos y profundamente femeninos.
Sé paciente - me digo a mi mismo- he entregado y desprendido todo
lo material: mi trabajo, mi orgullo y mi lujuria, mi belleza, atractivo, mis placeres..... los vestidos blancos como lirios del campo. Però a pesar de todo, el amor no fluye. Igualmente alcanzo a entender la cercania del paraiso: Ama a Dios sobre Todas las cosas. ¡Però como disponerme al desapego!
¿Como querer a Diós mas que a mi torito, mas que a mi hijo aunque se trate del mismísmo padre azul, del mismísimo Diós?
corazón que me sostiene he sembrado en suelo
fértil. I aprendido los secretos
teresianos que me transportan al amor mas esquisito, envidia de mujer.
Allí, en esa morada, Luzbel no és
el maligno però si rebelde maquiavélico que desvia el camino
Para vencer el mal sin el amor.
Golpeo i Golpeo, abro una brecha
Para que el amor celestial penetre y me inunde y una voz grave y poderosa me exige en voz alta y clara algo
tan simple y hermoso que a sabien das no consigo dar : Te falta el desapego_me dice_ y obtendràs de mi el infinito amor, aquel, cuya explosión ninguna hermosa mujer es capaz de imaginar ni en los sueños mas nobles, eróticos y profundamente femeninos.
Sé paciente - me digo a mi mismo- he entregado y desprendido todo
lo material: mi trabajo, mi orgullo y mi lujuria, mi belleza, atractivo, mis placeres..... los vestidos blancos como lirios del campo. Però a pesar de todo, el amor no fluye. Igualmente alcanzo a entender la cercania del paraiso: Ama a Dios sobre Todas las cosas. ¡Però como disponerme al desapego!
¿Como querer a Diós mas que a mi torito, mas que a mi hijo aunque se trate del mismísmo padre azul, del mismísimo Diós?