Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Gruesas lágrimas,
conjunto de estrellas,
derramadas en copa de oro,
con el alma de plata,
quebrada en astillas...
Sombrías ideas,
marcan el zig zag del péndulo,
con el círculo de la muerte a los pies,
trazado por feroces espadas,
con parca lánguida y tranquila...
Sentimiento de culpa,
arraigada en el espíritu,
si sé que nada dura para siempre,
mucho menos la palabra prometida,
convirtiéndose solo en viento,
que acarrea mas melancolía...
Sufrido corazón,
que muere en intensidad,
de un fuego apagado,
con la oscuridad de las entrañas,
destrozadas por una sola palabra,
inconstante pero finita...
Marcharé entre las filas de los inertes,
para aprovecharme de la sangre,
con intensiones perversas,
que curen mi tristeza...
empalagándome en secretos,
con Luna negra de testiga,
para la cerrazón de mi cordura,
que nazca prevaleciente mi locura...
¡Brindo por ti!
¡Brindo por mí!
ahogado en la desidia,
perdido en la amargura,
con callejones cerrados,
que discretos me acompañan,
para vestir de luto lo de antaño,
rojo reluciente, escarlata inmaculada,
a los pies de tu puerta dejo...
Ah el Borbón es dulce,
el Bordeaux amargo,
pero mi serenata muere,
en las cuerdas rotas del violín,
como ha quedado...
el despojo que ahora soy...
¡Maldito condenado!
¡A amarte sin tenerte!
¡A tenerte y odiarte!
para matar la miseria,
de lo que fui... de lo que soy,
Derroche de maestría,
con el puñal atravesando,
lo poco que queda,
de este corazón enamorado...
¡Heme aquí!
¡Heme aquí como obra de teatro!
¡Con maquillaje sangriento!
¡Con la sutura abierta!
¡Y el te amo... perdido en mi garganta!
Ojos... cierro,
ojos dejo...
por ti....
¡Mi tristeza!
L.V.
conjunto de estrellas,
derramadas en copa de oro,
con el alma de plata,
quebrada en astillas...
Sombrías ideas,
marcan el zig zag del péndulo,
con el círculo de la muerte a los pies,
trazado por feroces espadas,
con parca lánguida y tranquila...
Sentimiento de culpa,
arraigada en el espíritu,
si sé que nada dura para siempre,
mucho menos la palabra prometida,
convirtiéndose solo en viento,
que acarrea mas melancolía...
Sufrido corazón,
que muere en intensidad,
de un fuego apagado,
con la oscuridad de las entrañas,
destrozadas por una sola palabra,
inconstante pero finita...
Marcharé entre las filas de los inertes,
para aprovecharme de la sangre,
con intensiones perversas,
que curen mi tristeza...
empalagándome en secretos,
con Luna negra de testiga,
para la cerrazón de mi cordura,
que nazca prevaleciente mi locura...
¡Brindo por ti!
¡Brindo por mí!
ahogado en la desidia,
perdido en la amargura,
con callejones cerrados,
que discretos me acompañan,
para vestir de luto lo de antaño,
rojo reluciente, escarlata inmaculada,
a los pies de tu puerta dejo...
Ah el Borbón es dulce,
el Bordeaux amargo,
pero mi serenata muere,
en las cuerdas rotas del violín,
como ha quedado...
el despojo que ahora soy...
¡Maldito condenado!
¡A amarte sin tenerte!
¡A tenerte y odiarte!
para matar la miseria,
de lo que fui... de lo que soy,
Derroche de maestría,
con el puñal atravesando,
lo poco que queda,
de este corazón enamorado...
¡Heme aquí!
¡Heme aquí como obra de teatro!
¡Con maquillaje sangriento!
¡Con la sutura abierta!
¡Y el te amo... perdido en mi garganta!
Ojos... cierro,
ojos dejo...
por ti....
¡Mi tristeza!
L.V.
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