jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
en las noches en que no puedo dormir
salgo al patio y me siento en la oscuridad
y hablo contigo como si estuvieras allí sentada a mi lado
igual que aquellas noches en la banqueta de tu casa
cuando se nos iban las horas hablando de nada
de cosas intrascendentes o del maldito amor
de la desgracia que entraña el hecho de ser mujer
cuando te entregas al hombre equivocado
engañada por sus falsas y ardientes palabras
y tú me asegurabas una y otra vez
que jamás te pasaría algo parecido
que habías visto hasta el cansancio casos semejantes
y el ejemplo de muchas de tus primas y amigas
embarazadas de tipejos sin escrúpulos
que se esfumaron en cuanto abultaron sus vientres
y preferías quedarte sola y vivir sin hombres
terminar tus estudios y viajar por el mundo
coger por puro gusto cuando te diera el antojo
y envejecer hasta volverte una de esas viejas solteronas
que se ven en las plazas alimentando a las palomas
o en las fiestas familiares criticando las faldas
cada vez más cortas que se ponen las mujeres
y que no te importaba lo que yo sentía por ti
que ni siquiera creías que yo realmente te amara
que a los fulanos viejos como yo lo que les sobraba
eran argumentos para envolver muchachitas
ingenuas, medio ilusas e inexpertas
que podías ofrecerme tu amistad y eso era todo
lo que yo obtendría de ti por mucho que insistiera
que mejor buscara por otro lado a una pendeja
que se tragara mis cuentos y te dejara ya en paz
que tu vida no era a mi lado y estabas cansada
de oír mentiras y sufrir engaños y enamorarte
y que tu madre además te había prevenido
que "ese pendejo poeta de quinta sólo quiere cogerte"
la ultima noche que nos vimos te pasaste
bostezando como si llevaras un año sin dormir
estuviste apagada y callada y de vez en cuando
se te salía sin querer alguna lágrima
cuando nos despedimos murmuraste "lo quiero"
y recitaste como una grabación lo de costumbre
que me cuidara, que descansara, que me cuidara
y me dijiste adiós con desgana y entraste
a tu casa y subiste a tu cuarto y te zampaste
aquel jodido bote lleno de antidepresivos
no sin antes tener la atención de dejarme
un mensaje en el facebook que vi al otro día
"anduve desde siempre simulando ser feliz
pero ya me cansé de este estúpido juego"
en las noches en que no puedo dormir
salgo al patio y me siento en la oscuridad
y si hace viento a veces podría jurar
que oigo una voz bajar del tejado que dice
"se cuida"
salgo al patio y me siento en la oscuridad
y hablo contigo como si estuvieras allí sentada a mi lado
igual que aquellas noches en la banqueta de tu casa
cuando se nos iban las horas hablando de nada
de cosas intrascendentes o del maldito amor
de la desgracia que entraña el hecho de ser mujer
cuando te entregas al hombre equivocado
engañada por sus falsas y ardientes palabras
y tú me asegurabas una y otra vez
que jamás te pasaría algo parecido
que habías visto hasta el cansancio casos semejantes
y el ejemplo de muchas de tus primas y amigas
embarazadas de tipejos sin escrúpulos
que se esfumaron en cuanto abultaron sus vientres
y preferías quedarte sola y vivir sin hombres
terminar tus estudios y viajar por el mundo
coger por puro gusto cuando te diera el antojo
y envejecer hasta volverte una de esas viejas solteronas
que se ven en las plazas alimentando a las palomas
o en las fiestas familiares criticando las faldas
cada vez más cortas que se ponen las mujeres
y que no te importaba lo que yo sentía por ti
que ni siquiera creías que yo realmente te amara
que a los fulanos viejos como yo lo que les sobraba
eran argumentos para envolver muchachitas
ingenuas, medio ilusas e inexpertas
que podías ofrecerme tu amistad y eso era todo
lo que yo obtendría de ti por mucho que insistiera
que mejor buscara por otro lado a una pendeja
que se tragara mis cuentos y te dejara ya en paz
que tu vida no era a mi lado y estabas cansada
de oír mentiras y sufrir engaños y enamorarte
y que tu madre además te había prevenido
que "ese pendejo poeta de quinta sólo quiere cogerte"
la ultima noche que nos vimos te pasaste
bostezando como si llevaras un año sin dormir
estuviste apagada y callada y de vez en cuando
se te salía sin querer alguna lágrima
cuando nos despedimos murmuraste "lo quiero"
y recitaste como una grabación lo de costumbre
que me cuidara, que descansara, que me cuidara
y me dijiste adiós con desgana y entraste
a tu casa y subiste a tu cuarto y te zampaste
aquel jodido bote lleno de antidepresivos
no sin antes tener la atención de dejarme
un mensaje en el facebook que vi al otro día
"anduve desde siempre simulando ser feliz
pero ya me cansé de este estúpido juego"
en las noches en que no puedo dormir
salgo al patio y me siento en la oscuridad
y si hace viento a veces podría jurar
que oigo una voz bajar del tejado que dice
"se cuida"