Yak Mercado
Poeta recién llegado
En nuestras vidas
solemos actuar sin pensar,
ser, dejándonos llevar,
inmensurables consecuencias acarrea este actuar.
No lo medí contigo, no quise hacerlo,
no lo he proporcionado aún, me rehusó,
me escondo de mí mismo, omito cuánta razón
llega a tocar la puerta.
¿Y si?
¿Y si por algún momento miraras a través de mí?
¿Si me vieras gesticular como ahora lo hago en tu nombre?
¿Te quedarías?
Rogué decenas de veces porque así fuera,
aún al escribir esto,
se asoman las lágrimas que aún te tengo,
se vuelven ciertos los sentimientos reprimidos.
Ahora ruego en silencio,
recrimino la cordura de mis actos,
flageló todo aquello que fue nuestro,
todo aquello que dejamos pasar.
¿Te quedarías?
¿Qué será de mí sin los demonios que arrastraste a mi puerta?
¿Qué será de nos, cuando llegue la hora de rendir cuentas a la verdad?
¿Será mi verdad quien toca?
No quiero abrirle la puerta, temo por su respuesta.
Lo único verdadero de todo cuanto se,
es que algún día deseo tener el placer,
la ilusión y el vaivén de perderme nuevamente,
sea en tus ojos, sea en tu risa.
solemos actuar sin pensar,
ser, dejándonos llevar,
inmensurables consecuencias acarrea este actuar.
No lo medí contigo, no quise hacerlo,
no lo he proporcionado aún, me rehusó,
me escondo de mí mismo, omito cuánta razón
llega a tocar la puerta.
¿Y si?
¿Y si por algún momento miraras a través de mí?
¿Si me vieras gesticular como ahora lo hago en tu nombre?
¿Te quedarías?
Rogué decenas de veces porque así fuera,
aún al escribir esto,
se asoman las lágrimas que aún te tengo,
se vuelven ciertos los sentimientos reprimidos.
Ahora ruego en silencio,
recrimino la cordura de mis actos,
flageló todo aquello que fue nuestro,
todo aquello que dejamos pasar.
¿Te quedarías?
¿Qué será de mí sin los demonios que arrastraste a mi puerta?
¿Qué será de nos, cuando llegue la hora de rendir cuentas a la verdad?
¿Será mi verdad quien toca?
No quiero abrirle la puerta, temo por su respuesta.
Lo único verdadero de todo cuanto se,
es que algún día deseo tener el placer,
la ilusión y el vaivén de perderme nuevamente,
sea en tus ojos, sea en tu risa.
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