Escribo mi voz en la caricia de una letra,
niña inquieta que en mis ojos suspira,
luna consentida que en tu pecho se queda
como corbata que aprieta el nudo a su vida.
Musita mi caligrafía el caligrama perfecto,
túnel abierto a los pasos de ayer y mañana,
con el hoy en sandalias que desde adentro
emancipa los miedos y echa sus cartas.
Recorro el perímetro que tu latir abarca,
si lo hago callada despierta tu suspiro,
si el verso que gimo suda en tu almohada
diparará el alba multicolores artificios.
Hallo sin rastreo las gotas de tu libido,
el pronombre del delirio que me nombra
y la alforja con los panes y el vino
que a unirnos nos convoca.
Esencia