NievesZaisei
Poeta recién llegado
Sin más, muero, despacio,
a la sombra de esta cruda realidad,
y sin verlo me derrito
sin ninguna posibilidad,
sin sentido,
en el olvido,
con un aullido,
sin piedad,
yo desfallezco
en el lecho de la mortalidad,
y la felicidad de Belcebú se regocija en su maldad.
Y yo vuelvo a morir sin más,
y yo vuelvo a soñar
que en tus ojos esa luz no está,
que tu sonrisa no es más que de amistad.
Y sonrío de nuevo al volverme a recordar
delante de ese niño, sincero, que comienza a llorar.
Entonces mi corazón, entero, se desgarra de inhumanidad.
Y sin quererlo visito el mundo de la irrealidad
y te imagino exponiéndome tu absurda sinceridad
y a mí destrozando tus sueños de felicidad.
a la sombra de esta cruda realidad,
y sin verlo me derrito
sin ninguna posibilidad,
sin sentido,
en el olvido,
con un aullido,
sin piedad,
yo desfallezco
en el lecho de la mortalidad,
y la felicidad de Belcebú se regocija en su maldad.
Y yo vuelvo a morir sin más,
y yo vuelvo a soñar
que en tus ojos esa luz no está,
que tu sonrisa no es más que de amistad.
Y sonrío de nuevo al volverme a recordar
delante de ese niño, sincero, que comienza a llorar.
Entonces mi corazón, entero, se desgarra de inhumanidad.
Y sin quererlo visito el mundo de la irrealidad
y te imagino exponiéndome tu absurda sinceridad
y a mí destrozando tus sueños de felicidad.