Josef Arreguín
Poeta recién llegado
Han caído ya las sombras;
Sobre el lecho tu cuerpo,
que en movimientos involuntarios
acaricia la seda que lo cubre
extasiado yo te observo
aspirando tu perfume.
Mientras duermes, luces
radiante, como luna de octubre,
yo suelo permanecer despierto
alimentando mi sensibilidad
con miradas nada discretas
recorriéndote sin tabúes.
Pasan los minutos, tú apacible
en perfecta armonía,
tu respirar pausado y la seda
que delata tu contorno y sin saber
aviva en mi la ansiedad
llenando mi cuerpo de inquietudes
Pareciera cosa de un tonto
poder desearte sin tocarte
hablarte aunque no me escuches
y en realidad es sublime
mientras duermes, admirar
tu faz y amarte un poco más.
Sobre el lecho tu cuerpo,
que en movimientos involuntarios
acaricia la seda que lo cubre
extasiado yo te observo
aspirando tu perfume.
Mientras duermes, luces
radiante, como luna de octubre,
yo suelo permanecer despierto
alimentando mi sensibilidad
con miradas nada discretas
recorriéndote sin tabúes.
Pasan los minutos, tú apacible
en perfecta armonía,
tu respirar pausado y la seda
que delata tu contorno y sin saber
aviva en mi la ansiedad
llenando mi cuerpo de inquietudes
Pareciera cosa de un tonto
poder desearte sin tocarte
hablarte aunque no me escuches
y en realidad es sublime
mientras duermes, admirar
tu faz y amarte un poco más.
Fecha 17-Junio-2017
Licencia: Todos los derechos reservados
Última edición: