pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con el sol acariciando tu silueta
me fundo en el pensar de hacerte mío,
el viento juguetea con tus cabellos
y yo me pierdo en tu mirar de poderío.
El trinar de los deseos en el pecho
nos gobierna sin encontrar resistencia,
en la piel la pasión aflora con ahínco
los labios en besos aclaman su existencia.
Las promesas no pronunciadas vuelan
en busca de caricias en la memoria,
promesas que ruboriza a lo soñado
promesas de amor con sabor a gloria.
Te miro, como la chiquilla del pasado
temblorosa ante su príncipe gallardo,
me miras, como niño asustado y timido
ante la princesa dueña de sus latidos.
Mientras me abrazas, huyen nubes negras
no hay tormentas no hay pesadillas viejas,
en tus brazos nuestro verano es eterno y tibio
cubre de alegrías cualquier sentir triste y frío.
Mientras te abrazo, oigo tu cantar en la piel
susurras sonrisas sin dejar besos olvidados,
en mis brazos, eres niño de eterna inocencia
en mi piel, hombre de deseos inimaginados.