Javier Palanca
Poeta fiel al portal
Vuelvo a acariciarte donde te gustaba,
surcándote la espalda con los dedos suaves,
al ritmo lento que una piel requiere,
como desciende la nieve silenciosa.
Vuelvo a beber la escancia de tu cuerpo
succionando el ápice de tus mimadas lomas
en un ir y venir de mi más húmeda boca
al ritmo que tu respiración marcaba.
Vuelvo a una pelea de entrelenguas,
de asaltos casi interminables,
donde el tiempo se crecía en si mismo
y el espacio se acotaba y se plegaba.
Vuelvo, porque al volver recuerdo
los tránsitos por tu cuerpo,
los escalofríos y densos deseos
que no por lejanos se adormecieron.
surcándote la espalda con los dedos suaves,
al ritmo lento que una piel requiere,
como desciende la nieve silenciosa.
Vuelvo a beber la escancia de tu cuerpo
succionando el ápice de tus mimadas lomas
en un ir y venir de mi más húmeda boca
al ritmo que tu respiración marcaba.
Vuelvo a una pelea de entrelenguas,
de asaltos casi interminables,
donde el tiempo se crecía en si mismo
y el espacio se acotaba y se plegaba.
Vuelvo, porque al volver recuerdo
los tránsitos por tu cuerpo,
los escalofríos y densos deseos
que no por lejanos se adormecieron.