SorGalim
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esto le sucedió a una amiga:
MIENTRAS SENTÍA
Mientras sentía
que mi varón me desechaba
tal vez no lo sabías
y hoy deseo ser sincera:
Yo agradecía tu llegada,
pues de alguna manera
tú me hacías compañía,
al hablar de tu vida
y de tu novia ingrata.
Mientras sentía
que mi varón me había mentido,
casualmente venías,
pronunciabas mi nombre
en mi ventana
y charlabas conmigo,
sin saber que mi hombre,
obviaba mi cariño
sintiéndome ignorada.
Mientras sentía
que aquel varón por mi elegido,
un bledo le incumbían,
mi música, mis notas
y mi cuerpo encendido,
yo dejaba una lágrima
correr disimulada,
dentro de tu guitarra
de claves soñadoras.
Mientras sentía
que aquel varón se había ofendido,
por brindarle mi risa,
disimulando el vicio
que bien lo entretenía,
yo descubría en tus pausas
metáforas de ensueño,
en un furtivo acuerdo
de aceptar nuestras causas.
Mientras sentía
que aquel varón no me extrañaba
tampoco me quería
y solo me engañaba,
una flor me obsequiabas
calmando mi congoja,
sintiendo que mi amado
nunca se había esmerado
en brindarme una rosa.
Mientras sentía
que mi varón creyó mi honor
nunca lo negaría,
él tres veces me negó
mientras tú me cantabas
alejando la noche;
y coloqué en las manos
de ese amor, treinta denarios
para que al fin se ahorque.
©SorGalim
Milagros Hernandez Chiliberti
MIENTRAS SENTÍA
Mientras sentía
que mi varón me desechaba
tal vez no lo sabías
y hoy deseo ser sincera:
Yo agradecía tu llegada,
pues de alguna manera
tú me hacías compañía,
al hablar de tu vida
y de tu novia ingrata.
Mientras sentía
que mi varón me había mentido,
casualmente venías,
pronunciabas mi nombre
en mi ventana
y charlabas conmigo,
sin saber que mi hombre,
obviaba mi cariño
sintiéndome ignorada.
Mientras sentía
que aquel varón por mi elegido,
un bledo le incumbían,
mi música, mis notas
y mi cuerpo encendido,
yo dejaba una lágrima
correr disimulada,
dentro de tu guitarra
de claves soñadoras.
Mientras sentía
que aquel varón se había ofendido,
por brindarle mi risa,
disimulando el vicio
que bien lo entretenía,
yo descubría en tus pausas
metáforas de ensueño,
en un furtivo acuerdo
de aceptar nuestras causas.
Mientras sentía
que aquel varón no me extrañaba
tampoco me quería
y solo me engañaba,
una flor me obsequiabas
calmando mi congoja,
sintiendo que mi amado
nunca se había esmerado
en brindarme una rosa.
Mientras sentía
que mi varón creyó mi honor
nunca lo negaría,
él tres veces me negó
mientras tú me cantabas
alejando la noche;
y coloqué en las manos
de ese amor, treinta denarios
para que al fin se ahorque.
©SorGalim
Milagros Hernandez Chiliberti
::::
::
::