Mil Años Te Espere
Sentada, observaba la vida que recorría los caminos perdidos.
Como en un sueño sublime vi pasar mil días, con todos sus eras,
Con todos sus horas y sus segundos que trascurrían sin sentido.
Sin sentido quedó este sueño que no dibujaba más que una agonía eterna,
Las edades fueron poco a poco cumpliendo su años y ninguna aún sentía lo perdido de esta tristeza.
El susurro del viento, solo pasaba a través de ese balcón que vio pasar los rayos del sol.
Se congelo el sentimiento que nació en ese suspiro del viento.
Mil años han pasado, y he visto las estaciones llegar y anidar.
Me he despedido de cada una de ellas, esperando.
Un día fue y paso, la noche dejo pasar el día, y el ocaso trajo recuerdos escondidos.
Bajo la sabana de la noche dibuje tu rostro,
Y las estrellas celosas sólo permitieron que el pincel de la imaginación las tocara de nuevo.
Acariciaba yo tu aroma olvidada, impregnada en mis ayeres,
Para dejar que el corazón de ese sentimiento tuviera su ultimo latido.
Y ya han pasado mil años, soñando tu encuentro, anhelando un futuro.
Y este corazón que no comprende razones, sigue esperando.
Que el amor no muere y en eterna soledad prefiere estar, a no volver a soñar.
Y mil años seguiría esperando, sólo por volverte a ver.
Sentada, observaba la vida que recorría los caminos perdidos.
Como en un sueño sublime vi pasar mil días, con todos sus eras,
Con todos sus horas y sus segundos que trascurrían sin sentido.
Sin sentido quedó este sueño que no dibujaba más que una agonía eterna,
Las edades fueron poco a poco cumpliendo su años y ninguna aún sentía lo perdido de esta tristeza.
El susurro del viento, solo pasaba a través de ese balcón que vio pasar los rayos del sol.
Se congelo el sentimiento que nació en ese suspiro del viento.
Mil años han pasado, y he visto las estaciones llegar y anidar.
Me he despedido de cada una de ellas, esperando.
Un día fue y paso, la noche dejo pasar el día, y el ocaso trajo recuerdos escondidos.
Bajo la sabana de la noche dibuje tu rostro,
Y las estrellas celosas sólo permitieron que el pincel de la imaginación las tocara de nuevo.
Acariciaba yo tu aroma olvidada, impregnada en mis ayeres,
Para dejar que el corazón de ese sentimiento tuviera su ultimo latido.
Y ya han pasado mil años, soñando tu encuentro, anhelando un futuro.
Y este corazón que no comprende razones, sigue esperando.
Que el amor no muere y en eterna soledad prefiere estar, a no volver a soñar.
Y mil años seguiría esperando, sólo por volverte a ver.