horizonte
Poeta asiduo al portal
Mirarte fue ver mi alma aparecer,
en el brillo de tus ojos renacer,
mirar la estrella de mis sueños,
borrar de mi mente los tristes desvelos.
Es querer hundirme en tu pasión,
para así despertar en esta nueva ilusión,
hacia tu mundo, mi espíritu anhela volver,
mi cuerpo desespera por estremecer.
Mi alma por ti está comprometida,
entre tus brazos quiero sentirme sorprendida,
mirando siempre entre tus dulces destellos,
estos sin fin hermosos sueños bellos.
Sentirme en bellas horas de vida,
gozar de tus latidos y sentirme acogida,
quiero sentirte mío,
yo, ser en ti el desvarió.
En el corazón nuestro amor, un santuario,
y los latidos, el resonar de un campanario,
tu luz, mi lámpara encendida,
penetró en mi, para ser eternamente concebida.
De ti eternamente enamorada,
del sentimiento los dos una sola alma,
tu poesía, música celestial que no cesa,
tu voz, la ternura y el amor que me besa.
Tus manos en mi las centurias,
yo en llama ardiente despierto en liturgias,
donde consagremos las ilusiones,
impregnando en ti mis pasiones.
Me encendiste con tu mirar,
me hiciste en ti brillar,
me colmaste de tus encantos,
suspirando en tu alma mis cantos.
Yo desvanezco en tus fulgores,
mis sentimientos en flores,
tus caricias, un pétalo suave,
y en mi corazón, el palpitar de un ave.
Así este sentimiento me devuelve la razón,
en ti sublimemente dejo el corazón,
porque en mi, hiciste un milagro,
ahora la luz eterna en mi consagro.
Me diste de tus alas para volar,
yo verteré en ti el verbo amar,
tu dejaste en mi tus trigales,
yo en ti enredare mis rosales,
tu mano una rosa,
volaré como una mariposa,
tú me llevaste a la metamorfosis
y un dulce milagro de amor
en el brillo de tus ojos renacer,
mirar la estrella de mis sueños,
borrar de mi mente los tristes desvelos.
Es querer hundirme en tu pasión,
para así despertar en esta nueva ilusión,
hacia tu mundo, mi espíritu anhela volver,
mi cuerpo desespera por estremecer.
Mi alma por ti está comprometida,
entre tus brazos quiero sentirme sorprendida,
mirando siempre entre tus dulces destellos,
estos sin fin hermosos sueños bellos.
Sentirme en bellas horas de vida,
gozar de tus latidos y sentirme acogida,
quiero sentirte mío,
yo, ser en ti el desvarió.
En el corazón nuestro amor, un santuario,
y los latidos, el resonar de un campanario,
tu luz, mi lámpara encendida,
penetró en mi, para ser eternamente concebida.
De ti eternamente enamorada,
del sentimiento los dos una sola alma,
tu poesía, música celestial que no cesa,
tu voz, la ternura y el amor que me besa.
Tus manos en mi las centurias,
yo en llama ardiente despierto en liturgias,
donde consagremos las ilusiones,
impregnando en ti mis pasiones.
Me encendiste con tu mirar,
me hiciste en ti brillar,
me colmaste de tus encantos,
suspirando en tu alma mis cantos.
Yo desvanezco en tus fulgores,
mis sentimientos en flores,
tus caricias, un pétalo suave,
y en mi corazón, el palpitar de un ave.
Así este sentimiento me devuelve la razón,
en ti sublimemente dejo el corazón,
porque en mi, hiciste un milagro,
ahora la luz eterna en mi consagro.
Me diste de tus alas para volar,
yo verteré en ti el verbo amar,
tu dejaste en mi tus trigales,
yo en ti enredare mis rosales,
tu mano una rosa,
volaré como una mariposa,
tú me llevaste a la metamorfosis
y un dulce milagro de amor
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