Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Qué decirle al lagarto que asusta mis ahoras
-el futuro está cerca, como verte sin verte, sin quererlo.
Pero el signo que ilustra mi deseo es lo mismo que un mueble malherido-,
y la casa sin suela ni mochila recorre tu manzana,
y mi boca sin lengua ni papilas engulle el desayuno y el ayuno al mismo tiempo.
Has dejado las puertas entreabiertas, para que entre la lluvia de mi sangre,
mientras en tu butaca sin paraguas, te resguardas.
Y todo está inundado -temo que te alimentes de lo que tú ya sabes-.
No disfruto ni sueño mientras el lobo azul me hace burla,
y le salen agujas.
Se me hace tan largo lo que no tiene cura...
No pisan ya con pies de plomo nuestras habitaciones.
El reloj es el hielo de tus ojos.
-el futuro está cerca, como verte sin verte, sin quererlo.
Pero el signo que ilustra mi deseo es lo mismo que un mueble malherido-,
y la casa sin suela ni mochila recorre tu manzana,
y mi boca sin lengua ni papilas engulle el desayuno y el ayuno al mismo tiempo.
Has dejado las puertas entreabiertas, para que entre la lluvia de mi sangre,
mientras en tu butaca sin paraguas, te resguardas.
Y todo está inundado -temo que te alimentes de lo que tú ya sabes-.
No disfruto ni sueño mientras el lobo azul me hace burla,
y le salen agujas.
Se me hace tan largo lo que no tiene cura...
No pisan ya con pies de plomo nuestras habitaciones.
El reloj es el hielo de tus ojos.