No sé lo que dirá la autora, pero a mí me pareció que el poema puede entenderse de dos maneras: una, más general, en la que se reflexiona sobre la violencia, la violencia impuesta por el mero hecho de pensar diferente; y otra, más particular, en la que -por tu país de origen, Mariana- podría llegar a relacionarse con los acontecimientos ocurridos en la Argentina del pasado, durante la dictadura militar y su represión.
De todas formas, está claro que el poema, desde el título hasta el último verso, es un llamamiento a la tan necesitada (y utópica) paz.
Hasta aquí todo bien en cuanto a fondo, muy idealista y con una percepción de las cosas ya conocida por todos. En cuanto a forma, el poema está bien, en mi opinión, sin más ni más, aunque -como suele pasar bastante en mundopoesía- podría haber quedado muchísimo mejor.
Me sorprendió el hipérbaton en el primer verso, muy de mi estilo, enganchando a la lectura desde el inicio (siento el horror de la ciudad / siento de la ciudad el horror). La alteración del orden me parece muy correcta, es paulatina, no brusca, y el significado del verso no se altera ni se pierde. Un punto a su favor.
Un punto en su contra sería, por ejemplo, aunque a algunos les parezca contradictorio, la rima, especialmente en los cuatro primeros versos. Este poema, que es un poema en verso libre, o pretende ser un poema en verso libre, tendría que prescindir de toda clase de atadura poética -como la rima-, y ganaría mucho más, a mi modo de ver.
La rima consonante y asonante (horror/terror/paredón) en los cuatro primeros versos ya le imprime un cansancio repetitivo (-ó, -ó, -ó) que perjudica al conjunto del poema.
Es mucho más preferible destruir la rima en estos casos y potenciar la fuerza expresiva. No es necesario que haya rima para que un poema sea bueno, eso es una concepción equivocada. Hay muchos otros factores que pueden influir en la calidad del resultado.
Es llamativo también que la mayoría de los versos se acerquen a los eneasílabos o a los decasílabos, sin tener muy clara la razón, aunque parece ser que no se sigue o busca ningún esquema métrico concreto.
Hay muchas cosas interesantes, como por ejemplo el gran simbolismo de los colores que la autora maneja en estos versos, cosa que está muy bien desde mi punto de vista (todo lo concerniente al color rojo, la sangre, el sufrimiento, la Muerte; el contraste entre el gris y el blanco del final... etcétera). Hay también una crítica entre líneas al ser humano en sí mismo, que magistralmente sufre la transformación en fusil -muy buena la personificación en esta parte, Mariana-, por su forma de ignorar el sufrimiento o el dolor ajenos (¡oídos sordos, oídos necios!) y más cosas.
Como conjunto es un poema bueno, pero podría haber llegado a llamar verdaderamente la atención a cualquiera (un poema... único) si se hubiesen eliminado ciertos aspectos menores en cuanto a forma, muy propios de la poesía que es, como por ahí dicen, "amateur". Pero, finalmente, da la sensación de que la autora sabe lo que hace, qué es lo quiere y cuál es el estilo que busca, con lo que me atrevo a decir que, con un poco de tesón, llegará sin duda a moverse como pez en el agua en lo concerniente al verso libre.
Buen poema, Mariana.
Saludos.