Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
MINUTEROS, MANILLAS Y PAISAJES.
Cuando se nubla el día
es porque el viento
tiene prisa de llevar a las nubes
al corral.
Porque al sol,
sin menos ni más,
le importa la nostalgia del tiempo.
Los relojes
no son vivos ni muertos,
en la ausencia de sus horas,
manecillas de soldados haciendo guardia,
que firmes aguardan
el siguiente tic tac,
para llamar a las campanadas.
Dame cuerda
con las yemas de tus dedos
y en el hueco de tu palma,
exhale el perfume de tu piel.
Que después de las doce,
me venga el aroma que me puso en marcha.
Que la noche
me aguarde un momento,
mudo el silencio
porque quiero palpitarte.
Segundero,
loco riachuelo que no has decidido
si desembocar
en las seis o pasar de largo
y dar dos vueltas más a la esfera.
Caprichoso en dicha
que ahora me dices que te mueva la brisa
de los labios de la dueña,
que da cuerda al reloj .
Y déjame ser reloj
no de pulsera sino de cadena
para hacer casita en el bolsillo
que este más cerca de tu cadera,
así poder bailarte doce horas de día
y doce horas de noche,
sólo amarte.
Cuando se nubla el día
es porque el viento
tiene prisa de llevar a las nubes
al corral.
Porque al sol,
sin menos ni más,
le importa la nostalgia del tiempo.
Los relojes
no son vivos ni muertos,
en la ausencia de sus horas,
manecillas de soldados haciendo guardia,
que firmes aguardan
el siguiente tic tac,
para llamar a las campanadas.
Dame cuerda
con las yemas de tus dedos
y en el hueco de tu palma,
exhale el perfume de tu piel.
Que después de las doce,
me venga el aroma que me puso en marcha.
Que la noche
me aguarde un momento,
mudo el silencio
porque quiero palpitarte.
Segundero,
loco riachuelo que no has decidido
si desembocar
en las seis o pasar de largo
y dar dos vueltas más a la esfera.
Caprichoso en dicha
que ahora me dices que te mueva la brisa
de los labios de la dueña,
que da cuerda al reloj .
Y déjame ser reloj
no de pulsera sino de cadena
para hacer casita en el bolsillo
que este más cerca de tu cadera,
así poder bailarte doce horas de día
y doce horas de noche,
sólo amarte.
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