Hejaran
Poeta asiduo al portal
MIRA MONTES
UN SUEÑO VIVIDO
Buscando una finca grande donde pasar la vejez encontré un latifundio que me hizo soñar despierto y me llenó de interés.
Estaba localizado cerca del Lago Calima, donde nace la neblina que el viento desparrama cambiando él paisaje y el clima, el paraje es solitario, en él vuelan mariposas y se ve un lugar florido con toda esa naturaleza que ha desaparecido.
Como el canto de la mirla y el croar de la rana brincona, la colmena nativa donde reposa la reina con toda su comitiva, el tábano embravecido y la serpiente venenosa que duerme todo el día porque aquí nadie la acosa.
Los guaduales se mecen aprovechando la brisa, cantan o lloran sin prisa, los bosques son majestuosos, con árboles gigantescos y parásitas que se cuelgan para que se vean dantescos.
Hay cascadas incrustadas, peñascos y socavones, que parecen pendientes de la caída del torrente.
Ya hicimos alpinismo en los peñascos del frente, son tan parados y lisos que sus puntas dan coloridos y visos.
Desde la cumbre se escucha el correr del Río Bravo que baja apresurado formando con su caudal la angostura de un raudal, cuando este se precipita chispea el vapor por la caída y todo lo refresca dándole savia a la vida.
Al fondo de una ensenada hacen sombra los yarumos, cedros y caracolíes que rodean el humedal y parecen reunidos para proteger los nidos de una fauna primorosa, que empieza a revolotear con la aurora y se siente al amanecer el alimentar de pichones y el aullar de los micos buchones anunciando el nuevo día, parodiando la melodía con sus inmensos pulmones.
Hay un paraje silencioso por lo agreste y majestuoso, lo forman muchos almendros, un guayacán y diez cedros, asombrado uno se queda viendo esta bella alameda, que remata en un lago, como en el cuento de un mago.
Todo es silencioso y tranquilo, sólo en las mañanas se oye el chillar de la chicharra mientras huye de la mojarra que es dueña de todo el lago y la molesta este ruido.
Estamos programando la sembrada de geranios para engalanar la ramada y embellecer la mirada de este predio escondido, que me va a servir de nido, por eso pensé esta vez hasta en mi propia vejez.
DERECHOS RESERVADOS. HEJARAN
UN SUEÑO VIVIDO
Buscando una finca grande donde pasar la vejez encontré un latifundio que me hizo soñar despierto y me llenó de interés.
Estaba localizado cerca del Lago Calima, donde nace la neblina que el viento desparrama cambiando él paisaje y el clima, el paraje es solitario, en él vuelan mariposas y se ve un lugar florido con toda esa naturaleza que ha desaparecido.
Como el canto de la mirla y el croar de la rana brincona, la colmena nativa donde reposa la reina con toda su comitiva, el tábano embravecido y la serpiente venenosa que duerme todo el día porque aquí nadie la acosa.
Los guaduales se mecen aprovechando la brisa, cantan o lloran sin prisa, los bosques son majestuosos, con árboles gigantescos y parásitas que se cuelgan para que se vean dantescos.
Hay cascadas incrustadas, peñascos y socavones, que parecen pendientes de la caída del torrente.
Ya hicimos alpinismo en los peñascos del frente, son tan parados y lisos que sus puntas dan coloridos y visos.
Desde la cumbre se escucha el correr del Río Bravo que baja apresurado formando con su caudal la angostura de un raudal, cuando este se precipita chispea el vapor por la caída y todo lo refresca dándole savia a la vida.
Al fondo de una ensenada hacen sombra los yarumos, cedros y caracolíes que rodean el humedal y parecen reunidos para proteger los nidos de una fauna primorosa, que empieza a revolotear con la aurora y se siente al amanecer el alimentar de pichones y el aullar de los micos buchones anunciando el nuevo día, parodiando la melodía con sus inmensos pulmones.
Hay un paraje silencioso por lo agreste y majestuoso, lo forman muchos almendros, un guayacán y diez cedros, asombrado uno se queda viendo esta bella alameda, que remata en un lago, como en el cuento de un mago.
Todo es silencioso y tranquilo, sólo en las mañanas se oye el chillar de la chicharra mientras huye de la mojarra que es dueña de todo el lago y la molesta este ruido.
Estamos programando la sembrada de geranios para engalanar la ramada y embellecer la mirada de este predio escondido, que me va a servir de nido, por eso pensé esta vez hasta en mi propia vejez.
DERECHOS RESERVADOS. HEJARAN
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