Sira
Poeta fiel al portal
Mirada ámbar
Tengo un amor que reside sobre mi regazo.
Un amor distinto; uno que posee ojos dorados,
un pelaje tan negro como mis pupilas
y un ronroneo tan quedo como aterciopelado.
Este pequeño felino alimenta mis sonrisas
con el calor de su tibio cuerpecillo
sin esforzarse nunca en lo más mínimo,
deleitando sin intentarlo cada uno de mis días.
Con su cercanía constante y su mirada
atemperada, ovillado como una suave esfera
siempre junto a la cabecera de mi cama.
Qué afecto tan indescifrable me observa,
asomándose desde esas profundidades áureas...
Y qué efecto no menos inexplicable
fomentan en mi propia y arañada alma.
Tengo un amor que reside sobre mi regazo.
Un amor distinto; uno que posee ojos dorados,
un pelaje tan negro como mis pupilas
y un ronroneo tan quedo como aterciopelado.
Este pequeño felino alimenta mis sonrisas
con el calor de su tibio cuerpecillo
sin esforzarse nunca en lo más mínimo,
deleitando sin intentarlo cada uno de mis días.
Con su cercanía constante y su mirada
atemperada, ovillado como una suave esfera
siempre junto a la cabecera de mi cama.
Qué afecto tan indescifrable me observa,
asomándose desde esas profundidades áureas...
Y qué efecto no menos inexplicable
fomentan en mi propia y arañada alma.
Última edición: